Llega el momento en que contar ovejas ya no es suficiente... vueltas y vueltas en la cama. Te levantas, enciendes la luz, la apagas, tratas de leer, entonces recuerdas que en tres horas tienes que estar de pie para trabajar. Esto aumenta tu estrés, lo que disminuye considerablemente la posibilidad de conciliar el sueño.
El insomnio es el trastorno del sueño más común en estos tiempos. Se manifiesta de diferentes formas: dificultad para lograr dormirte, llamada insomnio inicial y la más frecuente de todas. Despertarse varias veces durante la noche es conocido como insomnio intermedio y levantarse mucho antes de la hora programada, es insomnio terminal.
El estrés, la depresión y excesiva actividad en el organismo son algunas de las principales causas, siendo la primera la más importante. El problema no termina allí: las constantes “malas noches” dan como resultado no solamente un notable desmejoramiento en tu aspecto físico, también dificultades de concentración, somnolencia diurna, cansancio constante, irritabilidad y dificultad de memorización y desorientación espacial, por mencionar algunas.
Las compañías farmacéuticas nos han llenado los ojos de publicidad con medicamentos para solucionar el problema; sin embargo, debes saber que la mayoría resultan altamente adictivos y, a fin de cuentas, dañinos.
Hay varias opciones que puedes intentar para combatir ese desagradable acompañante y darles un descanso a las ovejas:
• Suprime el uso de computadora, televisión y todos los aparatos electrónicos por lo menos una hora antes de acostarte.
• Toma un baño caliente. En el momento del sueño tu organismo automáticamente sube un poco la temperatura, con el baño lo estás preparando para el momento de descanso.
• Cena ligero. Nada de comidas pesadas antes de acostarte o excesivamente condimentadas. Abstente durante todo el día de la cafeína, el alcohol y el tabaco.
• Haz de tu habitación un espacio agradable, y que lo asocies con
el descanso. Si tienes que trabajar en casa horas antes, hazlo en otro lugar.
• Cuando ya estés en la cama, relaja tu respiración, aspira profundo y expira despacio, como hacen las personas que están profundamente dormidas.