La voz es el sonido que genera nuestro aparato fonador. El aire de los pulmones, provoca una vibración en la laringe, donde se encuentran las cuerdas vocales. La tensión, elasticidad, altura, anchura, longitud y grosor de las cuerdas pueden variar, lo que da lugar a diferentes efectos sonoros, en fin, a nuestra voz.
Es un elemento que nos distingue de los demás, podría ser casi como las huellas dactilares, cada quien tiene su propio timbre de voz que pudiera ser imitado, pero no repetido de forma natural.
Sin embargo, hay una voz en el mundo que es de la que les quiero hablar. Es una voz que puede tener más poder que cualquier gobierno y más fuerza que los grandes ejércitos, una voz que es capaz de sanar dolencias que la medicina no cura. Capaz de calmar perturbaciones y apaciguar turbulencias en las mentes más agobiadas, es una voz que goza de la atención del bueno, el malo, el lindo, el feo, el ocupado, el holgazán, el presidente de una nación y el que da brillo a las llantas de su limosina. Es la voz de una madre. No es un sonido cualquiera, no es una voz como las demás. Me atrevo a apostar que Dios puso un ingrediente extra en la voz de una madre, o en los oídos de sus hijos, ¿quién sabe? Pero es indudable que nos trae sosiego, nos da un sentido de protección. No importa qué tan lejos estemos y enfrentando qué momento intrincado en la vida, con solo escuchar la voz de nuestra madre, nos sentimos en casa, sabemos que tarde o temprano todo estará bien. La voz de las que han llevado nuestras vidas dentro de sus vientres, es el sonido más poderoso del universo.
Feliz mes a todas las mujeres cuyas cuerdas vocales no se rindieron nunca mientras enseñaban a hablar a un niño, educaban a un adolescente o cargaban el peso del consejo a un hombre. Feliz mes a las que han tenido que echar sus hijos adelante solas, valiéndose de su resistencia emocional y simplemente dieron todo por ellos, con una sonrisa en el rostro y sin pedir remuneración. A los que ya no las tienen en el espacio terrenal, pero que todavía escuchan su voz y tienen una foto perfecta de sus ojos en sus mentes. Feliz mes a mi mamá, que sigue y seguirá siendo exactamente la mujer cuyos zapatos algún día quiero llenar. A sus madres, queridos lectores y a las que estén leyendo estas letras, desde nuestra redacción, todo el equipo de Zona N les desea un muy feliz día y les dedicamos esta edición especialmente a ustedes... ¡Disfrútenla!