Ventana 12 Mayo 2012
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SE´PTIMO ARTE
Las salas de cine dominicanas versus las nuevas tecnologías
PABLO MUSTONEN Y AGUSTI´N CORTE´S DICEN QUE EL DOMINICANO AMA LAS PELI´CULAS
  • Editor. Pablo Mustonen es el director de la afamada revista Cineasta.
Ángel García
Santo Domingo

La existencia de sofisticados y modernos recursos tecnológicos como los home theaters, la compra de películas por Amazon y otras páginas virtuales, los sistemas pay per view o televisión a la carta, han puesto en jaque la estabilidad de las salas de cine dominicanas.

Son muchas las personas que coinciden en señalar que estos recursos tecnológicos representan una seria amenaza para las salas de cine ya que brindan la oportunidad de ver producciones cinematográficas con gran calidad, a bajo costo y desde la comodidad del hogar.

En la República Dominicana, los principales cines se encuentran diseminados en la capital, mientras que en el interior del país solo algunos polos turísticos tienen cines: Santiago, San Francisco de Macorís, La Romana e Higüey, son de los pocos pueblos que cuentan con cines locales y,  por lo general, esas salas han sido creadas pensando en los turistas; el ciudadano común no cuenta con los recursos económicos para acceder a este privilegio.

Aunque recientemente se han formulado predicciones de que el cine pasaría por una de sus mayores crisis, el público dominicano ha demostrado sentir un gran aprecio por el séptimo arte. De acuerdo al director de la Escuela de Cine de la UASD, Agustín Cortés, son muchas las razones por las que la gente va al cine. 

“En algunos casos, lo utilizan como herramienta para evadir las presiones sociales, laborales o personales; es decir, la gente siempre encuentra motivos para ir al cine”, manifestó.

Dificultades
Para Pablo Mustonen, director de la revista “Cineas7a”, uno de los inconvenientes que confrontan las salas de cine es que las producciones están llegando tarde, en ocasiones dos o tres meses después de la premier. “Esa situación afecta en gran medida las salas de cine locales, pues cuando las películas llegan al país ya muchos las han visto, en  la mayoria de los casos la descargan de páginas de internet.

Tanto Mustonen como Cortés coinciden en señalar que el cine tiene su mayor público en la clase media y alta ya que hay una clase que aunque quiera ir al cine no cuenta con los recursos necesarios para cubrir el pago de las taquillas.

En opinión de Cortés, muchas de las películas que se producen en el país pueden adolecer de algunas fallas pero muchos no lo perciben y en ocasiones hasta los propios cinéfilos las valoran de forma positiva: “El cine como industria y como arte tiene ahora un buen campo de ejercicio tanto para los que estudian cinematografía como para aquellos que son amantes del cine”.

La tecnología
Con relación a la aparición de nuevas herramientas tecnológicas y soportes digitales de donde se pueden descargar películas gratuitas, el director de la Escuela de Cine de la UASD asegura que aunque esta situación podría afectar un sector de la industria cinematográfica, también podría significar la revolución del cine. Sostiene que si el público deja de asistir a las salas, los productores de cine tendrán que  crear otras alternativas y eso sería significativo para la industria.

 “Pienso que aunque el cine podría verse afectado por la implementación de nuevas tecnologías, aun así sería beneficiado, pues son nuevas formas de comunicación, de mercadeo, de expresión en sentido general. Quizás haya quienes no se han dado cuenta de los cambios que se avecinan, pero hay muchos que desde ya han comenzado a apostar a esos cambios”, explicó Cortés.

El director de la revista “Cineas7a” sostiene que a pesar de haberse producido muchos adelantos en el área de la tecnología, el cine como negocio no se vería afectado, pues la gente va a los cines buscando salir de sus hogares, de la monotonía de las cuatro paredes donde se desarrollan las actividades vitales.

A diario, surgen nuevas tecnologías, no solo la cinematografía se podría ver afectada por la revolución tecnológica también hay otras áreas que ya han comenzado a verse afectadas por las nuevas revoluciones de la cultura digital.

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BOLETERÍA

En relación a los precios de las taquillas hay quienes sostienen que en nuestro país las taquillas son baratas  pues todavía aquí existen salas donde las entradas se cobran a 50 pesos determinados días de la semana, lo que es una gran oportunidad para disfrutar de las producciones cinematográficas que allí se exhiben.

Pese  a las ofertas que son colocadas en muchos cines,  hay que reconocer  la existencia de un público que debido a su bajo poder adquisitivo no puede asistir a “la sala oscura”.

“El público dominicano es cinéfilo por excelencia, siempre está interesado en ver propuestas de calidad, sean estas producidas aquí o allá, por lo que no creo que las salas de cine estén en crisis”, concluyó Mustonen.

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