Cada vez que Sergio Ramírez viene a Santo Domingo, visita el Listín. En esta ocasión cumplió una invitación del Ministerio de Cultura en ocasión de la XV Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. En un desayuno institucional en este periódico, respondió muchas preguntas. Ahora, Ventana reproduce algunas de sus reflexiones no difundidas.
El escritor y la política
“Los tiempos han cambiado y ya no existen las condiciones de cuando hice política. En aquellos años luchamos para derrocar a una dictadura y lo hice sin pensar en ocupar cargo alguno. Lo hice para sobrevivir. Los que quedaron en el camino fueron mejores que nosotros. Pero estaba convencido de que ese no era el objetivo de mi vida.
“Mi vida como escritor la veo con alegría, no como una montaña que atravecé sino como el camino que preferí seguir. Disfruto mucho mi encierro como escritor, Me gusta hablar y enseñar sobre literatura. Me encanta hablar con los jóvenes. La escritura es un don que se va forjando desde la juventud y para ser escritor, los jóvenes deben tenerlo. Es igual que la música porque su ejercicio necesita de un don.”
Su experiencia como escritor
“No me considero ser un best-seller, sino un long-seller, es decir, que mi propósito es escribir libros que perduren en el tiempo. El problema del escritor es que no debe jamás involucrarse en la redacción de libros prescindibles, sino imprescindibles. Solo el buen escritor es el que alcanza buena crítica y buena venta. Hoy día, los grandes mercados editoriales están en crisis. La gente no compra libros porque no tiene poder adquisitivo. Hay una falta de interés de parte de muchos Estados en subsidiar la venta de libros. Además, estamos en una época de crisis, donde está desapareciendo lo viejo y lo nuevo no acaba de nacer. En la historia de la literatura siempre han existido, junto a los grandes escritores como Dostoievski, Tolstoi y Balzac, muchos escritores que no trascienden.
Sobre el idioma
“Nuestro idioma es dinámico porque se crea a partir de las condiciones técnicas. Las Academias de la Lengua lo limpian, lo fijan y le dan esplendor solamente. Ellas no pueden cambiar ni transformar nada. Son los pueblos quienes lo hacen. Por ejemplo, ahora está de moda el llamado lenguaje telegráfico donde se habla por abrevisturas o los mensajes de textos donde a veces una letra sustituye a una palabra”.