El trabajo arduo, la perseverancia, el esfuerzo y la humildad definen la personalidad del profesor chileno Manuel Montolio, ganador de la segunda convocatoria del Concurso Literario “Juan Bosch” 2011, en la categoría de cuentos con su obra “El Hombrecito”.
Su nombre no es conocido en el mundo de la literatura actual. A penas se inicia como creador. Sin embargo, con este premio irrumpe en el medio, dejando constancia de una personalidad que pretende plasmar con sus cuentos una forma distinta de ver la vida.
Este evento en homenaje a Bosch, inaugurado en ocasión del centenario de su natalicio, corrió de manos del Comité Chileno creado a esos efectos, con la colaboración de su filial en la zona de Valdivia, que dirige la señora Catalina Bosch, con el auspicio del Ministerio de Turismo de República Dominicana.
En la primera versión, la ganadora fue la estudiante Romina Campos.
El premio
Montolio habla con pausa y seguridad. Estudia cada palabra como si fuera la clase que en breve impartirá a sus alumnos. Piensa las respuestas y no improvisa.
Al escucharlo, parece portador de un discurso aprendido de memoria. Pero no es así. Su talento y su temprana madurez lo convierten en un conversador nato, a quien es agradable escuchar.
Sobre la vinculación de Chile con esta institución dominicana, respondió: “Chile se involucra con esta fundación porque Juan Bosch se exilió en este país, en la zona de Valdivia, en la comunidad Los Molinos, a 15 kilómetros de la ciudad, de aquí nace el centenario Juan Bosch. El hecho de nombrar a la escuela pública de la localidad en honor a él, es algo poco usual en el sistema educativo, ya que en Chile, todas las escuelas se nombran por un número”.
La Fundación también ha llegado a las universidades australes, y Montolio ha sido testigo de excepción de las gestiones dominicanas por difundir el pensamiento bochista, por eso refiere: “La Universidad Austral también tiene un convenio para exponer cátedras sobre el líder dominicano. Recientemente, la Fundación donó sus obras completas para darlas a conocer en las universidades”.
Motivación
El joven autor confiesa que siempre imaginó que este premio había sido destinado para él.
“Me motivó a concursar el hecho de que yo escribo habitualmente y he participado enviando cuentos y poemas a cientos de concursos literarios y es la primera vez que tengo éxito. Cuando vi el correo donde aparecía mi nombre como ganador, me temblaban las manos, tuve que leerlo varias veces para asegurarme de que era definitivamente cierto”, explicó.
Sin embargo, está consciente de que siempre se está buscando la confirmación de que lo que se escribe sea atractivo para los demás: “Porque habitualmente se dice que uno piensa que escribió una gran obra, pero nunca se estará seguro de ello si los lectores no dan la última palabra.
Obra ganadora
“El hombrecito”, cuento ganador, se ubica en la época de la dictadura chilena, en los años noventa, y está inspirado en un episodio que vivió una pareja chilena de campesinos, un matrimonio, que estaba a punto de tener su primer bebe, entonces salen de su casa en una carreta y cuando llegan al hospital, mientras ella alumbra al bebé, al hombre se lo llevan dos policías. Ella tiene al niño, pero como carece de dinero, no le brindan los cuidados necesarios en el parto, y la envían a su casa.
Se va por un camino de tierra y encuentra a su marido muerto de un balazo, en la cabeza en un regadío. Montolio supo ser perseverante con su obra y no se dejó vencer por las decepciones de otros concursos.
Su cuento lo había terminado desde un tiempo atrás y algunas personas le habían comentado que era bueno. Por eso, decidió probar de nuevo, y le fue muy bien.
El reto de ser maestro
A pesar de llevar seis años de experiencia dentro de las aulas de Chile, Montolio, actualmente se encuentra desempleado.
“Estoy sin trabajo, el último fue en la universidad de Chile, allí impartí una asignatura de redacción para los futuros profesores y otra que se llama literatura, y en ambas supervisaba prácticas de los futuros profesores de lenguaje”.
Al tratar este tema, el maestro expresó su preocupación por las precariedades y dificultades que sufre este sector en su país. “En Chile es muy difícil ser maestro, muy malos sueldos, las aulas están sobrepobladas, con más de 40 estudiantes, y los profesores tienen poco tiempo para preparar sus clases”.
Otros cuentos
Proyecta un volumen de cuentos que titularía, “Las alambradas están de más”. Y con optimismo, informa: “Espero publicarlo este año si es que encuentro financiamiento de alguna editorial; también concluí hace poco una obra dramática y me gustaría participar con ella en otro concurso”.
“Creo que en estos momentos le hace falta a la juventud una sociedad donde tengan más expectativas, no hay esperanzas de salir de donde uno está, hace falta mucha más educación para que las personas tengan percepciones distintas de lo que ven y piensan”.
Según su criterio, en Chile hay una cultura muy extendida, de carácter light que es transmitida por los medios de comunicación. Los programas de televisión muy malos, tanto por su formato como por sus contenidos, por eso a los jóvenes no les interesa la política, se apegan a quienes sean otros los que tomen decisiones: “Creo que falta mas expectativa, más posibilidades. Hay mucha superficialidad, en el estilo de vida, sin muchos compromisos, con la única esperanza de encontrar un buen sueldo. No hay interés de construir una literatura seria, un pensamiento social coherente y un periodismo ciudadano”, expresó.
Pasión por la escritura
Se inicia por la herencia lectora de sus padres: “Ahora, ellos ya están viejos y leen los libros que yo les recomiendo, pero cuando yo nací eran buenos lectores”, dijo.
Esta devoción por las letras le viene desde el hogar: “En mi casa habían libros y desde que estaba en básica ya escribía cuentos y escenas que le mostraba a mi maestra; ya cuando era adolescente escribía poemas”, indica con nostalgia.
Su acercamiento a la literatura es con el interés de innovar. No lo dice como pretensión, sino como forma de rescatar el contenido humano y la fe en la vida para las nuevas generaciones: “Hay una tendencia en la literatura de que la vida es muy difícil, no tiene sentido, no hay ninguna esperanza, por lo menos esa es la idea en la mayor parte de las obras chilenas, y a mí me gustaría hacer una literatura que fuera una celebración de la vida, que diera a entender que no estamos condenados a ser explotados por los demás y a vivir en la miseria”.
Exhortación
Su perfil de joven con una visión más espiritual de la vida, y como maestro que le gusta escribir, Montolio considera fundamental recuperar el hábito por la lectura: ”Leyendo nos vamos a dar cuenta de que la realidad no es solo lo que se ve a simple vista; se puede llegar más lejos de lo que el origen de uno ha determinado, y los libros son una gran manera de ayudar a cambiar la forma de pensar que uno tiene”.
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UN CONCURSO PARA LA HISTORIA
Elisa Mercedes, vocera de la Fundación Juan Bosch en Santo Domingo, aportó con amabilidad los datos de su organismo y las circunstancias en que fue creado el concurso en Chile: “La institución nace en 1998 con la finalidad de impulsar el conocimiento de todo el legado del gran escritor vegano a la República Dominicana y al mundo, esta organización se maneja con una junta directiva, y es justamente para mantener viva la memoria del profesor, se desarrollan todas sus propuestas e ideas. Esto ayuda también a formar un futuro distinto”.