Religión/Senderos 15 Abril 2012
Comentarios 1 - último digitado en 3 May a las 9:45 PM
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REFLEXIÓN
“Paz a vosotros”
Teresa Valentí Batlle, M.C.J.

“El cristiano que da un trozo de pan al hambriento, realiza una obra de misericordia; pero el que la hace innecesaria, suprimiendo las causas que dan origen a la injusticia, lucha de manera más eficaz por el triunfo pascual” (S. Agustín).

La Pascua nos hace caer en la cuenta de que la fe pascual no es un descanso sino todo lo contrario. La fe es dejar pasar al Señor a través de nuestra entrega generosa; es energía pacífica para hacer de nuestra tierra un lugar de hermanos que peregrinan hacia la meta definitiva.

Cuando dejamos que el Señor pase y se adentre en nuestro corazón, celebramos la Pascua. Se da un cambio cualitativo de una situación de desconfi anza a otra de plenitud.

Es posible nacer a la confi anza de una nueva primavera para que la Iglesia, que somos todos, y formamos la sociedad, dejemos transparentar en nuestras vidas la solidaridad, la luz y la paz de Pascua. Ella nos invita a transformar nuestra visión de los momentos difíciles que estamos viviendo. Lo esperan los más pobres, pues a ellos es a quienes más les afecta la crisis económica. No queremos silenciar que nosotros, los cristianos, no hemos sido siempre ejemplares en solidaridad y en generar justicia.

Hemos de proclamar con valentía que la fe en Cristo resucitado ha sido, es y será siempre el valor liberador, humanizador y consolador, que rescata toda vida. La fe pascual nos abre nuevos horizontes para introducir los valores del Reino.

Los primeros cristianos “lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía” y por ello “ninguno pasaba necesidad” (Hch 4,32-35). Jesús no excluyó a nadie, pero se situó al lado de los pobres; devolvía la salud a los enfermos; liberaba a los oprimidos y proclamaba, con hechos, que el Reino de Dios acabaría con toda opresión, dolor, marginación y muerte. Nuestra fe pascual nos invita a dar con alegría lo mejor de nosotros mismos a todos. Denunciar a los que oprimen. Adoptar una actitud valiente y serena para vivir y transmitir paz de parte de Dios. Él nos urge para crear nuevas formas de relación personal y social que transformen las estructuras políticas, económicas y laborales que estén al servicio de las personas. Vivimos estructuras de pecado que generan y mantienen la pobreza y la degradación.

El Evangelio nos dice: “Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros”. El Resucitado nos libera de todo miedo. Vivamos alegres, confi ados en su mensaje de paz, justicia y solidaridad.

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COMENTARIOS 1
Comentó: Reyesobrador
De: Canada
Priera vez que leo una reflexión evangélica escrita por una religiosa. Por la forma en que redacta y dirige el discurso, me atrevería a a afirmar que es de la cúpula de su congregación.Sor Teresa es una monja revolucionaria, de verdad.
3 May 2012 9:45 PM
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