Puntos de vista 12 Julio 2012
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En la Diana
Rolando Reyes

Primer Tiro
Como el tema de la diferencia entre subsidios a las empresas eléctricas y pagos de los bonos de la capitalización del Banco Central es cada día más importante, parecería conveniente repetir el contenido publicado en esta columna la semana antepasada. Pero como su estructura impide hacerlo de manera íntegra, convendría aprovechar este primer párrafo para un simple análisis cuantitativo de las causas que originan estas erogaciones. En los tres años comprendidos entre 2009 y 2011 el promedio del balance cuasifiscal del Banco Central fue de RD$24,290 millones, (equivalente a 1.3% del PIB), pero el déficit general de todo el sector eléctrico fue de RD$ 36,556.8 millones, equivalente a 1.9% del PIB promedio de dicho período. Lo anterior quiere decir que por cada peso dedicado a cubrir el costo de la estabilidad macroeconómica, se dedicó un peso y medio a mantener un sistema eléctrico cuyas tarifas no cubren sus costos, y sus empresas facturan menos que lo que producen, y cobran menos que lo que facturan. El gasto menos rentable socialmente es el más alto financieramente.

Segundo Tiro
Conviene repetir dos comparaciones: 1) Mientras las pérdidas de las empresas eléctricas pueden disminuir por aumentos de tarifas, aumentos en la eficiencia, o por reducción de precios de los combustibles, el déficit cuasi fiscal se reduce disminuyendo el pago de intereses de los certificados emitidos por el Banco Central. 2) Mientras el déficit eléctrico se mantiene en una dinámica tipo círculo vicioso, pues el criterio de éxito de las autoridades eléctricas es la cantidad de electricidad servida y comprada a empresas generadoras oligopólicas que ajustan sus márgenes de ganancias automáticamente (lo que implica que a mayor éxito mayor déficit), el déficit cuasi fiscal depende básicamente de la tasa de interés interna, cuyo nivel puede fluctuar en función del objetivo del Banco Central de mantener controladas las fuerzas inflacionarias, y es precisamente por eso que los ingresos de la capitalización tienen su contrapartida en los gastos de intereses que generan las operaciones monetarias necesarias para mantener controlada la inflación.

Tercer Tiro
Conviene recordar la diferencia de los impactos macroeconómicos: la presión del déficit eléctrico sobre el gasto público se reduce estrechando el rezago tarifario, aumentando eficiencia o produciendo menos electricidad. Mientras lo primero va en contra del presupuesto de gasto de los hogares; lo tercero va en contra de la renta que producen los contratos oligopólicos de los generadores. La presión del cuasi fiscal solo se puede reducir ampliando el plazo de la capitalización. Pero es al nivel del impacto macroeconómico donde está la esencia de la diferencia, pues mientras la eliminación del déficit eléctrico vía aumento de tarifa reduce la capacidad de gasto de los hogares y aumenta la del Gobierno, el aumento del plazo de la capitalización aumenta la capacidad de gasto del Gobierno pero reduce la capacidad del Banco Central para flexibilizar su política monetaria, y para aumentar la capacidad de gasto de los hogares y empresas en consumo e inversión mediante reducciones de tasas de interés. Debería entonces quedar claro que tanto en lo micro como en lo macro, lo más conveniente es fácil de identificar.

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