El próximo gobierno tendrá una espada de Damocles sobre la cabeza. Es una espada filosa, y con dos caras que limitan poderosamente las posibilidades de inversión social. Nos referimos al déficit generado por la operación actual del sistema eléctrico y al déficit “cuasi fiscal” del Banco Central. El déficit eléctrico se canaliza en su totalidad vía la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE). Por otra parte, el déficit operacional del Banco Central de República Dominicana, arrastrado del salvamento bancario que tuvo lugar en 2002-2003, y que ha ser refinanciado anualmente por las autoridades del Instituto Emisor, y que desde 2007 fue asumido por el Gobierno Central vía el Presupuesto Público, como forma de resolver a largo plazo esta pesada carga financiera.
Los pagos del Ministerio de Hacienda al Banco Central por concepto de intereses desde 2008 hasta 2011 suman RD$ 47,215 millones. Estas son cifras del Banco Central. Sin embargo, el entonces ministro de Hacienda en 2009, Vicente Bengoa, informó en enero de 2010 que en el año 2009, el Presupuesto Público transfirió RD$ 17,415 equivalentes a US$ 483.7 millones, mientras que para dicho año, el dato del Banco Central es de RD$ 15,715 millones. La ley de Capitalización del Banco Central, aprobada en julio de 2007, establece montos crecientes de transferencias presupuestarias, en porcentajes del PIB, que al momento de su aprobación equivalían a unos US$ 10,000 millones, en su momento, unos RD$ 320,000 millones. Hoy serían RD$ 390,000 millones.
Por tanto, esos montos seguirán pesando en la política de gasto y en la política financiera del Estado. La ley de capitalización fue concebida para que el Estado pague en un período de 10 años, es decir hasta 2017, los efectos del rescate bancario de 2002-2003. Esto quiere decir que el próximo gobierno tendrá que asumir esos pagos o en su defecto, proceder a extender el plazo de recapitalización del BCRD. Una decisión muy difícil en ambos escenarios. Según Vicente Bengoa, en declaración aparecida en el diario Hoy del 6 de enero de 2010 dijo: “La ley de Capitalización del Banco Central, en los términos que está concebida, es inaplicable e insostenible desde el punto de vista fiscal, por lo que hay que modificarla”. Por esa razón, en el Acuerdo con el FMI de octubre de 2009 se estableció originalmente que se extendería el período de la Capitalización del Banco de 10 años -contenido en la ley- a 15 años. Ese acuerdo no se implementó.
En el caso de la CDEEE, los déficit acumulados desde 2005 a 2011, pagados por el Gobierno Central, sumaron un total de US$ 5,768 millones, que al tipo de cambio actual suman RD$ 224,996 millones. Las razones de tan elevado déficit son varias, pero la más importante es el sobrecosto en el pago de energía que tiene que pagar la CDEEE por los precios fijos acordados en el llamado Acuerdo de Madrid. También el alto nivel de pérdidas del sistema de distribución y comercialización.
¿Cuál solución puede el próximo gobierno prever para estos dos problemas? ¿Es posible iniciar la eliminación de esos dos escollos para el desarrollo? Si a estos problemas que se tragan casi el 20% del Presupuesto Público, agregamos que la presión fiscal, es decir, el total de rentas que el gobierno recibe de la riqueza nacional es apenas un 12.8%, la situación es aún más difícil. Agreguemos una eventual suspensión de Petrocaribe, que aportará este año entre US$ 700 y 800 millones y el panorama de las finanzas públicas se complican más. ¿Otro acuerdo con Fondo? El problema no se resuelve aumentando tarifas eléctricas que hacen menos competitivo al país, sino por el contrario, inyectando energía barata. La reforma fiscal no puede ser impuesta sino producto de un gran consenso nacional. El Fondo podría aportar recursos, pero altamente condicionados. La continuidad de Petrocaribe es más importante que los recursos del Fondo.
Hay que iniciar la solución de los déficits y aumentar la presión fiscal progresivamente, al menos en tres puntos porcentuales más, durante el mandato 2012-2016. Primero, reduciendo los sobreprecios de compra de energía. Continuar la importante labor de inversión de la CDEEE en bajar pérdidas y “blindar” la línea de distribución. Probablemente habrá que pensar en volver a lo acordado con Fondo el 2009 y extender el período de la capitalización del Banco Central a 15 años, por lo menos, manteniendo el adecuado manejo financiero mostrado por las autoridades actuales. Sí podemos bajar el déficit del sector eléctrico a no más de US$250 millones y ampliar el período de la capitalización del Banco Central, el gobierno próximo tendrá un respiro para inversión social y en infraestructura urgente para el desarrollo.