Leyendo esta mañana la prensa internacional no solo me toqué con la victoria del candidato socialista Francois Hollande en Francia, más aún, con sus primeras palabras luego de que Sarkozy le concediera la victoria, “la austeridad ya no puede ser más inevitable”. Lo anterior para decir, que evitará la austeridad. Por ese cambio votaron los franceses.
Ese cambio muy criticado por The Economist, por venir de un candidato que habló de justicia social pero no habló de creación de riquezas. Que habló de aumentar los impuestos pero no de reducir el gasto público. Un nuevo Presidente de Francia que deberá moderarse o será un hombre peligroso para la supervivencia del Euro, según el semanario inglés.
Reflexionaba yo entonces sobre ¿quién representa el cambio, el mejor cambio, en estas elecciones en la República Dominicana?
Respetando las propuestas innovadoras de Guillermo Moreno, el verdadero cambio lo representa Danilo Medina.
El presidente Fernández nos ha gobernado durante 12 años y aun cuando tratan de lanzarlo a la hoguera de la campaña, él simplemente no es candidato a la Presidencia, y no gobernará.
Eso es válido sin importar el resultado de la contienda electoral, como también lo es, que él será un referente, alguien a quien consultar, una suerte de Oráculo en Funglode, porque se ha curtido durante estos años como un gran Estadista latinoamericano, con muchas más luces que sombras.
El expresidente Hipólito Mejía gobernó el país del año 2000 al 2004 y sus obras están ahí, antes para los libros de historia, hoy para los electores juzgarlas.
En el candidato Mejía no ha habido cambios importantes , no es un Alan Garcia en Perú, que luego de un período de introspección se presentó al electorado peruano con un discurso renovado, moderno, que ellos compraron.
Mejía sigue siendo Mejía.
Mejía es el hombre carismático, como le dijera una vez en Palacio, el mejor de todos nuestros políticos en el tú a tú; pero es el mismo Mejía, impulsivo, muchas veces irreflexivo y por eso a veces, rayando en lo autoritario.
En cambio, Danilo Medina es el mejor cambio, el verdadero cambio.
Nos trae un mensaje sencillo y pegajoso de campaña, “continuar lo que esta bien, corregir lo que está mal, y hacer lo que nunca se hizo”.
Detrás de ese slogan de campaña, está el hombre a quien he conocido bastante de cerca para saber que, en él no hay doble discurso, no hay juego de palabras, lo que promete lo cumple, a la entrada y a la salida.
Qué nos ha dicho Danilo Medina:
Que su posesión más valiosa lo es su familia, y que es en la familia que hay que sembrar normas y valores: trabajo, disciplina y respeto, desterrando la cultura de “dame lo mío” y la corrupción.
Que él siempre ha creído en la educación como factor de transformación de la pobreza: la más primaria de todas, la pobreza de conocimientos. Por eso firmó el Pacto del 5% y sí sabe lo que firmó.
Que es un demócrata cabal que respeta y respetará a las instituciones del Estado y el espacio de la sociedad civil y el sector privado.
Que hay que generar riqueza para poder paliar la pobreza.
Que es hora de hacer una mejor distribución de las riquezas del país para beneficio de todos, pero sobre todo de los pobres.
Que gobernará con todos y para todos.
Que gobernará con los mejores hombres del país.
Que gobernará con su librito, y que los funcionarios públicos tendrán que ceñirse a una partitura, no tocaran de oído.
Que cree en una reforma fiscal integral, para no solo revisar los ingresos, tan importante como eso, revisar el gasto del Estado.
Que es un hombre cauto y disciplinado, que nunca ha hecho ostentaciones porque no cree en eso.
Y para quienes venimos del importante sector turismo, con sus cerca de 250 mil empleados directos e indirectos en el país, nos ha dicho que iniciará los trabajos en nuestro sector a partir del 21 de mayo próximo y que fomentará una política tendente a traer al país “10 millones de turistas en 10 años”, lo cual beneficiará a los otros sectores de la economía nacional, por el encadenamiento que genera la industria turística.
Yo nunca he participado en política y nunca había escrito 2 líneas públicas sobre política, pero a los 50 años no sólo debo pensar en mí y en mis hijos; en lo inmediato, debo pensar en mis nietos y las próximas generaciones (porque aquí hay mucho que corregir); debo pensar en un candidato con “algo más que un discurso populista”, un candidato que es un estadista, un garante y gerente de la cosa pública, con un plan de gobierno deseable y lograble para todos los dominicanos. Ese es Danilo Medina.
¡¡Yo votaré por él!!