La inminencia de las elecciones intensifica el flujo de reportes de decenas de embajadas acreditadas en Santo Domingo a sus respectivos gobiernos, sin importar ideología o tendencia.
Los informes hacia el exterior abarcan reportajes, entrevistas, espacios pagados, reseñas de una gama mediática, hasta observaciones informales de diplomáticos.
La caricatura de un diario graficó altavoces con lenguas largas sobre una “guagua anunciadora” divulgando por las calles tres denuncias recientes de funcionarios gubernamentales y legisladores afines: “¡Plan para derrocar a Martelly! (presidente haitiano); “¡Plan para matar a Miguel Vargas!” y “¡Plan para asesinar a Nuria!” (Piera: periodista caracterizada por denuncias de corrupción)
“No sorprendería que varios reportes de embajadas reproduzcan la caricatura del matutino”, comentó un ex diplomático dominicano.
Un analista televisivo comentó: “Las denuncias de Nuria Piera son tan veraces y completas que solo falta pensar que fueron suministradas por los propios funcionarios señalados como corruptos”.
Con o sin citas, enfoques similares se enviaron en los despachos de las embajadas precisando que el senador oficialista que habló de un supuesto plan para asesinar a Nuria Piera, admitió no tener pruebas del plan.
Analistas insistieron en que los supuestos planes contra Nuria Piera, Miguel Vargas y Michell Martelly remitidos a decenas de países vía las sedes diplomáticas, han de “repercutir internacionalmente sobre la imagen del gobierno de Leonel Fernández”, motivo por el cual se advierten reacciones “de difícil pronóstico”.
“Con repercusiones como esas, el gobierno de Fernández no necesita enemigos que promuevan campañas adversas en el exterior”, dijo un observador que concluyó con estas palabras: “Sin poder sacar de la palestra pública las denuncias de Nuria Piera sobre los movimientos de funcionarios corruptos del anillo palaciego, ahora se aventuran a denuncias carentes de pruebas haciendo el ridículo”.
No obstante, según advierten círculos políticos, el insulso y recurrente alegato de una “intensa campaña internacional para afectar la imagen del gobierno de Fernández, se cae por sí solo sin necesitar reportes diplomáticos, dado que República Dominicana figura en lugares cimeros de la corrupción, lavado de activos, tráfico de drogas, etc., mientras comparte el sótano con países de bajos índices en la educación, la salud, la pobreza, y otras rémoras sociales”.
Ciertamente, esos espacios y liderazgos son más elocuentes en el campo internacional que lo que informen las embajadas extranjeras.