Como se debe o se prefiera llamarle, los estudios, encuestas, sondeos o investigaciones de preferencias políticas en este país, arrojarán siempre una alta proporción de ciudadanos sin filiación partidista que no le hacen coro al jolgorio electoral.
Entre estos figuran muchos arrepentidos y otros que nunca se entusiasmaron, si alguna vez pensaron o votaron por una de las siglas que se han apropiado del país.
Entre ese extendido y determinante sector se distinguen los que NO SON PRO PRD, NI PRO PLD, partidos que se creen “los dueños del play”.
Para abreviar, a esos ciudadanos se les puede llamar “ni de uno, ni del otro”.
El crecimiento de esa franja de dominicanos “ni del uno, ni del otro” es el objetivo o blanco de concentración o búsqueda en la caza de votos de los dos partidos, grandes por sus respectivas colas.
“Ni pro PRD, ni pro PLD” es el “votante” potencial que complica y torna muy complejos los cálculos, estimados e interpretaciones de las encuestas, sondeos o indagaciones que realizan empresas medidoras de opinión, algunas reputadas, utilizando los más diversos métodos, lo mismo que numerosos medios de comunicación radiales, digitales, televisivos, impresos, etc.
Las reacciones ante las preguntas sobre la preferencia electoral apuntan así: “No me importan las elecciones”, “los dos partidos son la misma cosa”, “ninguno resuelve”, “yo no voto”, “por el diablo” “no me he decidido”, “no sé”, “por Jesucristo”, “lo estoy pensando”, “el voto es secreto” “no estoy en eso”, “no creo en políticos”., etc.
En ese variopinto universo, es difícil acertar o lograr una interpretación aproximada a lo que finalmente hará el abordado ciudadano.
No se olvide la alta proporción de abstención que se nutre del citado abanico de expresiones.
Pero “pongan atención señores…”: En la creciente franja citada figuran los “indignados”, los del voto de “castigo”, muchos jóvenes que votarán por primera vez, los que temen identificarse “si se sabe”, los realmente indecisos, los socialmente “Ni Ni”: “jóvenes de entre 14 y 30 años de edad que ni estudian ni trabajan”.
Entonces, esa amalgama de sentimientos y actitudes constituyen áreas de exploración en la búsqueda aventurada por conquistar votos en esta cuenta regresiva de los comicios.
Al margen de otras variables, esos votantes “difíciles”, constituyen pronunciadas incógnitas.