Creo, como muchos dominicanos, que es necesaria una ley que defina claramente el rol que debe jugar el Presidente de la República y los funcionarios en una campaña electoral. Me uno a los que cuestionan el uso de los recursos del Estado, directa o indirectamente, en favor de un partido. Pero soy de los que cree que las críticas y cuestionamientos deben ser sin discriminación. Debemos ver lo malo desde todos los lados que se produzcan y abogar por su corrección definitiva.
Me llama la atención que algunas entidades ¿independientes? llamen la atención al alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, por el supuesto uso de los recursos de su ayuntamietno en favor del candidato del PLD. Lo que hace este funcionario municipal es lo mismo que están haciendo los 70 síndicos del PRD.
Estos, como los alcaldes peledeístas y reformistas, son jefes de campaña de sus partidos en sus comundiades o forman parte del equipo que coordina esas actividades. Si es así, ¿por qué no cuestionar entonces el comportamiento de todos y criticarlos por igual’? Por igual me llama la atención que de tantos ministros que tiene el gobierno escojan al de Salud Pública y al de Turismo para pedir su salida de esas instituciones, porque supuestamente usan los recursos del Estado. ¿Y los demás? Tal parece que es el trabajo positivo de las instituciones que dirigen que molesta a sus adversarios. Es verdad que se tiene que regular el uso y la participación de los funcionarios en la campaña electoral. Ahora, lo que pasa hoy no es distinto a lo que sucedió en las elecciones del 78-82 ó las del 82-86, ni las reelecciones de Balaguer o las del 2004, cuando Hipólito Mejía intentó reelegirse, ni las del 2008.
Falta una legislación que regule este uso. Así se evitaría que cada cuatro años, los que están en la oposición hagan la misma denuncia en contra de los que están gobernando.
Mientras eso llega, los grupos ¿independientes? que realizan observaciones deben ser más equilibrados y actuar sin discriminación, dando a cada uno la parte que le corresponde. Es lo que creo yo.