Primer Tiro
Los balances entre los riesgos macroeconómicos internos y externos lucen bastante equilibrados. Aunque hay signos de mejoría en la economía norteamericana, la extensión y profundización de la crisis europea, y la reducción del ritmo de crecimiento de las grandes economías asiáticas, son los fundamentos para pronosticar una estabilización relativa de los precios del petróleo. También se espera una estabilidad en los precios de las demás materias primas. Dados los altos precios del oro y el níquel, la situación sería favorable a la balanza comercial del país, y si la recuperación en Estados Unidos se fortalece, la mejoría en la cuenta corriente de la balanza de pagos podría superar los tres puntos porcentuales del PIB, pues los ingresos por exportaciones de zonas francas y otros productos, por remesas y turismo podrían aumentar más de lo previsto en las proyecciones macroeconómicas disponibles. No puede haber dudas de que hasta ahora una mejoría importante en el saldo corriente con el exterior es el escenario más probable para la economía dominicana.
Segundo Tiro
Los bancos europeos están obligados a aumentar su capital y a reducir el tamaño de sus carteras de crédito, mientras que los del resto del mundo están bajando aceleradamente su nivel de crédito en ese continente. El resultado de este “desapalancamiento” sería un aumento significativo en el nivel de liquidez en todos los mercados de capitales, y si a eso se le suma la permanencia de las bajas tasas de interés que producen las políticas monetarias laxas de los principales bancos centrales, el resultado final podría ser un aumento de la inversión extranjera y de otras entradas de capitales a las economías emergentes que presenten oportunidades de inversión más rentables que las existentes en las economías desarrolladas. Los impactos en la economía dominicana de esos nuevos escenarios externos estarían muy influenciados por el momento electoral, la relación con el FMI, y las oportunidades de inversión que ofrece el mercado doméstico. Las opiniones de los bancos de inversión y las agencias de calificación crediticias serán determinantes, pero la garantía de una correcta política monetaria puede ser un plato que abra el apetito de muchos inversionistas.
Tercer Tiro
El mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos internos tampoco puede ser puesto en duda. Todos los análisis indican que durante el cursante primer trimestre la inflación se colocará dentro del rango establecido en la meta de inflación. La política monetaria ha sido diseñada y está preparada para reaccionar a cualquier brote interno de presiones inflacionarias. Las autoridades del Gobierno Central deben anular cualquier expectativa de que el momento electoral produciría un aumento del gasto público mas allá del que está presupuestado.
Pero aunque un déficit imprevisto no es imposible, hay que tener muy en cuenta que la reacción de la política monetaria estará en función de la magnitud de dicho déficit. Si la economía está creciendo por debajo de su nivel potencial, y si se descarta la posibilidad de un choque interno negativo que reduzca la producción, entonces se pueden descartar las demás fuentes de presiones inflacionarias internas, y aunque el Banco Central no tiene una meta cambiaria, la estabilización de la inflación dentro del rango meta fortalece la actual estabilidad relativa del tipo de cambio.