EL UNO
La Junta Central Electoral decidió dar con todo el pie a los trabajos pendientes antes de hacer la proclama y dejar abierto el período de elecciones nacionales. De ahí que el pleno se haya reunido con mayor frecuencia y de que algunos “problemitas” hayan encontrado solución. El número de la boleta, por ejemplo. Decidió, como le había sido solicitado, asignar el 1 al PRD, pero no solo atendiendo a ese reclamo, sino haciendo su propio cálculo. El partido blanco alegaba que había sido el más votado en las municipales, y la JCE sumó los votos municipales con los congresuales y sacó una media. En esa media el PRD llevó la de ganar. La importancia del 1 no era tanta, puesto que el PLD no lo peleó y había adelantado que se acogía a la determinación del organismo, sea cual que fuere. Ahora, al PRD (institucional), o a Miguel Vargas (en particular), ese asunto les interesaba. La casilla 1 es un logro de su presidencia, pues halló al PRD en el segundo puesto y lo avanzó al primero. Nadie de la campaña celebró el hecho, pero Vargas puso la marca en su revolver...
ESPEJUELOS
Tal vez fuera ese aspecto de lucha interna lo que impidió que el PRD en campaña hiciera suya la causa de la casilla uno. El empeño en un sentido u otro luce sutil, pero sí deja claro que en el partido blanco cada bando juega a su tiempo y toma en cuenta toda circunstancia. Es decir, que los perredeístas se mueven con cuidado, como si lo hicieran en un campo minado y ninguno montara un caballo de guerra. Porque la verdad sea dicha. El número uno era importante, pero no solo para Miguel Vargas, o su grupo, sino para todo el PRD, incluyendo la parte que anda en campaña. Si el PRD le corresponde el recuadro 1, significa que es el principal partido, pero ya no solo de la oposición, sino de todo el país. Incluso, ese rango aprovecha en elecciones. El uno es el uno. Los votantes que no responden a ideología, que son prácticos a la hora de ejercer el sufragio, favorecen a los más fuertes, y el número de la casilla es una forma de apreciar la potencia de una candidatura. Si los estrategas de Mejía no lo vieron así, y solo se fijaron en el provecho de Vargas, necesitan espejuelos nuevos y de más alcance...
LAS FOTOS
La campaña que no luchó por la casilla uno, sí se ocupó de protestar la posibilidad de que en el recuadro pudiera aparecer la foto del candidato a la segunda posición. A la vicepresidencia. No puede decirse que fuera muy afanosa, que hiciera toda una cruzada en contra de ese propósito, pero por lo menos Luis Abinader fue insistente en esa querella. Al parecer sin darse cuenta de que no le perjudicaba, aun cuando esa modalidad no fuera promovida para favorecerlo. Valía en el caso la expresión de que “lo que es igual no es ventaja”, y de que a él, que se proyecta desde ahora con sentido de futuro, le convenía esa figuración gratuita. Aunque eso no es lo mejor de todo. La Junta Central Electoral no sometió esa boleta doble por capricho, sino acogiendo el nuevo texto de la Constitución. El cual da igual rango, al momento de su elección, a los candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia de la República. ¿Cómo es que ninguno de los constitucionalistas advirtió el cambio ni provocó discusiones de fondo?...
GRACIOSA
Cuando la Junta Central Electoral sometió a la consideración de los partidos las cinco formas de boleta, la mayoría puso el grito en el cielo y los osados se atrevieron a denunciar que había gatos entre macutos. Que con esa modalidad de la doble foto se buscaba favorecer a Margarita Cedeño, a quien ya descartada como candidata de primer orden, había que acomodar en la segunda posición. Sin embargo, todo no era más que conjetura. No era seguro que fuera seleccionada vicepresidenta, y cuando se aprobó la Constitución su candidatura era impensable en cualquiera de los niveles. La JCE pudo haber hecho caso omiso a las sospechas y seguir adelante en aplicación de la Carta Magna, mucho más que se la acusaba de actuar bajo el imperativo de un designio superior. No obstante, lo pensó dos veces, o tal vez cinco, o por lo menos cuatro, manteniendo la antigua boleta de una sola fotografía: la del presidente. Sorprende lo diligente de la JCE, pero sobre todo lo graciosa con los perredeístas de uno y otro bando...