Nadie mejor que el presidente del Partido Reformista Social Cristiano, el canciller de la República, Carlos Morales Troncoso, sabe que el trabajo tesonero, sin descanso y sin tregua paga y paga bien, y lo hace en la vida pública como en la privada; por eso ha sido desde su inicio como político parte de su secreto, de su éxito en todos los aspectos de la vida.
Se puede decir lo mismo de la lealtad, del sentido de la responsabilidad asumida ante el país y ante la historia, de su vocación y entrega y de la inteligencia para rodearse de jóvenes valores, cultos e inteligentes, honestos y desprendidos que conjuntamente con él y con Louis Bogaert han emprendido el camino hacia metas mayores, basados en la realidad de que los resultados de la contienda electoral pasada y de los nuevos aires que se sienten en el reformismo auguran que pueden trillar camino propio. Sin renunciar a las responsabilidades, sin ser ente de discordia, con moderación y respeto para los aliados, reconociendo igualmente que en política nunca se renuncia, ni se delega el poder, por aquello de que la política es para servir con el mismo a los más necesitados.
Si se renuncia se envía un mal mensaje al país y al partido.
Pero todo eso lo sabe Morales Troncoso y su equipo, los jóvenes y los viejos del reformismo, que están claros en que unidos y militantes pueden llegar a una meta mejor para desde ahí servirle al país.
Ojalá y se pueda lograr llamando y comprometiendo a quienes quieran y puedan servirle al país desde cualquier litoral con honestidad y respeto, con apego a las leyes y las buenas costumbres, como era antes, y como lo hace el Canciller de la República y presidente del PRSC.