El conocimiento tradicional apoyaba y reforzaba la inteligencia cognitiva. La escuela tenía, entonces, una visión y misión de carácter vertical de la enseñanza basada en lo fundamental: matemática, ciencias naturales, ciencias sociales, español, y moral y cívica. Décadas después, se incorporaron al sistema los idiomas, la tecnología y la educación sexual apoyada en valores. Los indicadores psicosociales y personales establecían que, el embarazo en adolescentes, las relaciones sexuales tempranas, el uso y abuso de drogas, la deambulacion sin propósitos, las crisis de identidad, la baja autoestima y los altos niveles de repitencia, son problemáticas que la sufren los estudiantes, maestros, padres y el propio sistema educativo.
Por otro lado, se encuentran los riesgos tecnológicos: pornografía por Internet, el sexo virtual, las influencias de grupos minoritarios homosexuales, etcétera. Sin embargo, también existen para desgracia de los alumnos y alumnas la presión al consumo, la vanidad desbordada en los medios de comunicación: carros, celulares, prenda de vestir, comidas y todo tipo de vida Light. Estás realidades son verdades no ocultables en situaciones vividas que, ejercen presión a los adolescentes, padres y maestros. Confieso que me ha alegrado la celebración del día del estudiante en el aula magna de la UASD. Ver y escuchar al departamento de psicología y orientación de la Secretaría de Educación hablar y construir los nuevos estudiantes con habilidades para la vida. Es decir, implementar y poner en manos de los estudiantes las técnicas y el conocimiento de cómo responder a los riesgos psicosociales: sexo, drogas, violencias, baja autoestima, amigos riesgosos. Etc.
Habilidades para la vida son los instrumentos que utiliza la resiliencia (aquellas que nos enseñan a vivir con el riesgo, sin llegar a ser parte del riesgo), la tolerancia, la identidad, los valores, la comunicación, la mediación al conflicto, el liderazgo sano, la autoestima sana, el manejo de los propios estresores psicosociales, y aprender a salir bien de ellos, con inteligencia emocional y social. Estas nuevas temáticas de habilidades para la vida, junto al riesgo y la resiliencia social forman parte de la nueva educación integral de los seres humanos para el desarrollo sostenible en valores y dignidad. Habilidades para la vida es el factor protector que invita al estudiante a asumir un proyecto de vida exitoso y saludable para el ahora y para el después. ¡En hora buena!