EL INFORME.- Andrés L. Mateo, quien generalmente escribe de literatura o hace conceptualizaciones sobre la vida política y social del país, publicó la semana antepasada un artículo en Clave que para perredeístas poco avisados son los pelos que confirman que la burra era baya. Habla de un informe preparado por un asesor de imagen y estratega electoral que dice se llama Carlos Beicochea, quien habría sido traído a República Dominicana por un embajador y contratado por el PLD o el gobierno para diseñar un plan que permitiera al candidato Leonel Fernández irse en la primera vuelta. El experto fue demoníaco, pero genial, pues sus recomendaciones fueron llevadas al pie de la letra y resultaron abrumadoramente exitosas. Sin embargo, el Informe Beicochea es lo más parecido al Informe Brodie de Jorge Luis Borges. No son cuentos de camino, ni cuentos chinos, pero sí partos luminosos de un novelista acostumbrado a la ficción. La política ficción es un género, por lo menos en este país. Como era propio que hiciera, me puse a indagar sobre dicho Informe, pues la política no es tan mecánica, ni los acontecimientos pueden ser predeterminados con tanta rigurosidad. Intercambié con cuatro miembros de la Dirección de Estrategia del PLD, algunos de los cuales formaron parte del Comando de Campaña, y ninguno supo darme noticias de ese engendro de manipulación política…
LA DIMENSIÓN.- Lo que me intrigó del Informe que Andrés L. Mateo atribuye a Carlos Beicochea no fue el plan, ni la estrategia, pues en política, y mucho más en elecciones, se hace necesario un plan y una estrategia para ganarle la partida al adversario. Lo que me extrañó fue que eso se pusiera por escrito, y con tanta amplitud que debía contener los detalles mínimos, pues setenta y dos páginas no se llenan fácilmente. Me he leído muchas ayuda-memorias de campaña, y nunca alcanzan las dimensiones de un libro, como sería en este caso. También suena raro que el poseedor de la copia a que tuvo acceso Mateo, sólo le permitiera leer diez y seis páginas, y con tanto detenimiento que pudo citar textualmente algunos párrafos. El miedo que atacó a su fuente no tiene mucho sentido, pues quien se la juega con diez y seis páginas, podía jugársela con setenta y dos, puesto que se entiende que no estaban sueltas, sino encuadernadas. Es decir, todas juntas. El sujeto deberá para la próxima ver más películas de James Bond o de Misión Imposible, de manera que cuente con equipos adecuados o nervios controlados, pues quienes leyeron al laureado escritor se quedaron con las ganar de conocer más de una historia tan fascinante. Nicolás Maquiavelo fue durante siglos el mejor referente de las malas artes en política, pero ahora tendrá que rivalizar con Carlos Beicochea, pues llevó los medios más allá de la justificación…
EL VERDADERO.- Carlos Beicochea no existe, pero sí hay un experto en marketing político que responde al nombre de Mauricio (no Carlos) y cuyo apellido es Bengoechea (no Beicochea), y no fue traído al país por un embajador, ni ahora, puesto que ya había participado en otros eventos electorales. A menos que como parte de la ficción se cree un personaje con la combinación de Carlos (Dore), miembro de la Dirección de Estrategia, con el patronímico del asesor (Mauricio) Bengoechea. Ahora, queda el Informe. Resulta fácil y cómodo después de un hecho cumplido elaborar una tesis y explicarlo. Incluso, ni siquiera había que inventarla, pues la lógica se impone por sí misma. Lo que se dice que se había recomendado hacer, y se hizo, no fue nada del otro mundo. Esas líneas de acción estuvieron previstas. Por ejemplo, escribí en más de una ocasión que para que se produjera una segunda vuelta, los reformistas debían mantener el nivel de aceptación que en los inicios tuvo la candidatura de Amable Aristy Castro. Fue claro desde el principio que si el pastel electoral se dividía entre dos, como realmente ocurrió, uno de los polos se impondría en la primera ronda. Los reformistas fueron el comodín en que pensó Leonel Fernández para irse en primera vuelta, y también Miguel Vargas para forzar una segunda, en la que calculaba sería ganador. La situación era tan obvia, que los refuerzos estuvieron ahí, pero no fueron decisivos…