Puntos de vista 13 Julio 2007, 10:46 PM
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EN PLURAL
Un vehemente viento primaveral
Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez
yvepra@hotmail.com.

El programa de televisión “LIDERES” que conduce Orlando Jorge Mera fue vehículo de dos alegrías que recibí sucesivamente el domingo primero y el siete de este mes de julio.

Los gozos en este país se hacen cada vez más escasos para los que no somos funcionarios, contratistas, “panas full” del gobierno, ni miembros/as prominentes de algunos de los poderes fácticos.

Por eso, creyendo todavía que mi deber como política cristiana consiste no solo en denunciar, sino en anunciar y compartir las “buenas nuevas”, comento En Plural dos entregas televisivas distintas en su temática y en sus comparecientes, ambas unidas por el signo generacional JUVENTUD.

Olaya Dotel y Rosa Cañete son y parecen en efecto, tan jóvenes que se nos hace asombroso conocer sus currículos académicos “pesados”.

Ambas tienen estudios de postgrado y experiencias de trabajo con organismos internacionales, y competencias probadas en investigaciones sociales.

Tienen además, y eso es el “ethos” de cuanto producen y hacen, una solidaria vocación de contribuir con sus análisis y propuestas a la disminución de la pobreza, a través de políticas públicas orientadas, no al crecimiento del PBI, sino a su redistribución equitativa a favor del bienestar de los más.

Rosa, por su acento y su apellido, enseña su tarjeta de presentación como española; a Olaya la conocí siendo una niña vivaz y estudiosa, y le di seguimiento a través de la devoción entusiasta de su mamá, amiga y compañera, maestra y funcionaria universitaria, a quien llamamos todos con llaneza “profesora Caraballo”.

Rosa y Olaya han escrito “ambas a dos”, una obra, editada por el Centro de Estudios Sociales Juan Montalvo, con hipótesis que se fundamentan en el análisis científico de las realidades dominicanas, y con propuestas que van directamente a la diana de soluciones racionales, sobre todo humanas, que se separan de las recetas neoliberales, y tangencian, para mi enorme contento con los postulados esenciales del Socialismo Democrático.

Rosa Cañete y Olaya Dotel, que no son como yo y como Orlando dirigentes políticos, sino rigurosas expertas y técnicas, explican claramente lo que me paso la vida diciendo En Plural: es el propio modelo económico actual al que genera en sí mismo la pobreza, creando esos peligrosos, cada vez más hondos desequilibrios que atentan contra la paz social dominicana.

En la conclusión lógica coinciden las jóvenes expertas con la maestra enganchada a política que soy, y con millones de firmas más de los que postulan el Socialismo Democrático: hay que cambiar ese modelo.

Debemos releer a Amartya Sen y los últimos Informes Mundiales del PNUD, para pasar en la lucha contra la pobreza del asistencialismo a la participación solidaria, que es la alternativa que nos presenta la obra de Dotel y Cañete. O sea, construir un modelo de Desarrollo con Rostro Humano.

Todavía me alcanzaba la satisfacción de esa comparecencia, cuando el domingo siguiente se me esponjó el orgullo de ser perredeista, de pensar como pienso y de que mi función y mi afición dentro del PRD es estar rodeada de jóvenes, enseñarles la historia del Partido, la pertinencia de las ideologías, las características del Socialismo Democrático, las lecciones que Peña Gómez nos dejó y que trato de mantener vigentes en nuestros Cursos y Seminarios.

 Trabajo con los jóvenes, aprendo de ellos, también mucho, descarto estereotipos errados y los integro a las tareas importantes de la Secretaría de Educación y Doctrina del PRD.

De eso pueden dar testimonio Ángel Familia, Juan Carlos Guerra, Luís García, Alexis Jiménez, Elvis Féliz, Ruddy De los Santos, Nelson Solís, entre tantos.

En el programa “Líderes” siete dirigentes jóvenes del PRD fortalecieron mi apuesta generacional: Wellington Arnaud, Andrés Lugo, María Ortiz, Hermes Rodríguez, Cristian Castro, Larissa Fernández y Daniel Jiménez dieron muestras contundentes de que el PRD se renueva y se enriquece.

Estas nuevas cohortes de dirigentes jóvenes creen en la política; aman y conocen a su PRD, tal como fue, con su historia y sus logros impresionantes, también con sus errores que son lecciones aprovechables.

Desde su presente activo estudioso, militante, estos jóvenes miran “más allá de la curva” como exige la ideología y repetía Peña Gómez, y visualizan el futuro en su proyecto de nación, con programas de justicia, de democracia, de solidaridad y de equidad.

Y están, como no, haciendo campaña por Miguel Vargas, representante de la transición generacional que abrirá definitivamente las puertas de la participación a la juventud dominicana.

Ellos/as dijeron con su discurso coherente, bien dicho y bien pensado, que son ya hoy en el PRD, y continúan preparándose para constituirse en mañana: realidad y esperanza en sinergia estupenda, que da fuerza y confianza al cuerpo social en su conjunto del Partido Revolucionario Dominicano.

Mis siete queridos compañeros/as de la JRD confirmaron en 0el programa “LIDERES” que los que nos dedicamos en el PRD y en el país a educar, no hemos arado en el mar.

Digan lo que digan los viejos que temen la competencia como el diablo a la cruz, muchos/as jóvenes dominicanos merecen esfuerzo y amor, los están reclamando de un gobierno que les niega presupuesto y planes en el sistema educativo, y puestos de trabajo en el sector laboral.

Porque me entiendo bien con los/las jóvenes, creo en ellos/as y trabajo con ellos/as, cómodamente, me sentí representada en Rosa Cañete y en Olaya Dotel. Y también, por supuesto, con mis compañeros de la JRD.

Es más, después de los días en que hablé de retiro, sacudida por algunas náuseas espirituales, experimenté frente a estos/as muchachos y muchachas una energética transfusión de entusiasmo.

Con mi recuperado gusto por la poesía, evoco ante estos jóvenes que me transmitieron sus vibraciones vitales, el primer verso de un poema de Darío: “Juventud, divino tesoro”. Y no me siento en absoluto aludida por el siguiente verso “ya te vas para no volver”.

No me he mirado hoy en el espejo, y mi corazón arde de nuevo dando cabriolas latiendo como un adolescente.

La juventud cala mis huesos de adulta mayor, los convierte en osamenta recia, lista para las nuevas batallas.

Bendita sea esta oleada de primavera vehemente que me reavivó, me fecunda y me levanta.

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