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Puntos de vista 11 Junio 2007
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De predicadores y farsantes
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Juany Uribe

José Luis de Jesús Miranda engrosa la lista de los hipócritas, chantajistas, simuladores y farsantes que, escudados en un amor a Cristo inventado según sus conveniencias e intereses, van por el mundo pasando un mensaje que contiene todo tipo de inconductas e inmoralidades. Miranda, como Jimmy Swaggart, Jim Jones, Pat Robertson, y otros, recorren la faz de la tierra engañando incautos y engrosando sus bolsillos a costa de la ignorancia de no pocos seres humanos.Swaggart, el famoso “evangelista”  creador del Ministerio de Jimmy Swaggart y que inclusive visitó nuestro país, cautivaba a millones de personas con su verbo y con movimientos escénicos que cualquier artista podía envidiar.  Y mientras en las mañanas el predicador hipnotizaba las multitudes, en las noches visitaba lupanares y era cliente asiduo de prostitutas de la más baja categoría.

Jim Jones fue fundador y guía del denominado Templo del Pueblo. En poco tiempo reunió un considerable grupo de desequilibrados que, para ser miembros de la secta, debían entregar todas sus pertenencias materiales a la comunidad dirigida por él.  Convocaba a sus seguidores y les dirigía enfebrecidas prédicas exhortándolos a practicar el amor hacia los semejantes y prepararse antes de la llegada del juicio final.  Demente como era, arrastró a la demencia a sus miles de seguidores a los que indujo al suicidio colectivo en noviembre de 1979.

Pat Robertson fundó la Christian Broadcasting Network  lugar de difusión cristiana, la que vendió por una suma multimillonaria a Rupert Murdoch, negocio que ñaunque engrosó considerablemente sus ya abultados bolsillosócayó como bloque de hielo sobre sus seguidores que comenzaron a verlo tal como era: un ambicioso de capa y espada.  En 1988 trató de obtener la nominación republicana a la Presidencia de Estados Unidos, intento que terminó en rotundo fracaso. Con cercanas relaciones de amistad con la familia Bush, e intolerante hasta el extremo, pidió públicamente el asesinato del Presidente Chávez en el 2005. Miranda ha venido, con su mensaje demencial,  a insultarnos en nuestra propia casa, cometiendo el atrevimiento de condenar el catolicismo que profesamos la mayoría de los dominicanos y las prácticas que nos son sagradas. A Miranda, como a los demás de su estofa solo vale decir: ¡Vade retro, Satanás!

j.uribe@internet.net.do

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