
Gremaud y su señora esposa se enamoraron de nuestro país, pero deben abandonarlo por el cumplimiento del deber. El amor hacia República Dominicana es una acción que selló su misión diplomática.
Ambos agradecieron a los convidados al salón Caonabo del hotel Santo Domingo, el apoyo brindado durante su estadía.
Una vez más dejan a Quisqueya por África. “Una gestión desde 1994 a 1998 y otra del 2007 a 2012 han adentrado este país en nuestros corazones”, dijo. Ha sido una decisión tomada por su ministerio, enfatizó.
La República Democrática del Congo, la República del Congo y Gabón los esperan. Allí tendrán residencia en Kinshasa. Sus palabras culminaron con la invitación de hacer un brindis y, ofrecer sus votos por el bienestar de República Dominicana.