Yaniris López
Es mucho más que un proceso de consulta abierta y democracia participativa. No importa el tamaño de la obra ni la edad de quien la haya solicitado. Niños y adultos han encontrado en los Presupuestos Participativos (PP) una vía para resolver sus problemas comunitarios priorizando ellos mismos sus necesidades.
¿Las más solicitadas? Básicamente proyectos de infraestructura: letrinas, caminos, proyectos eléctricos, agua potable y escuelas, confirma Francis Jorge, coordinadora de la Unidad Nacional de Seguimiento y Asistencia Técnica del Presupuesto Participativo, una entidad auspiciada por el Consejo Nacional de la Reforma del Estado (CONARE) y la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU). El municipio pionero, en 1999, fue Villa Gongález, en la provincia de Santiago.
Le siguieron, en 2003, Constanza, La Vega, Jima Abajo y Sabana Grande de Boyá. A la fecha, 155 municipios y 226 distritos municipales participan de los programas de asistencia de PP. Todo se hace con los propios recursos de los ayuntamientos.
“Pero en lugar de que los síndicos y los legisladores decidan lo que harán durante el año con el dinero que les llega, es la población la que decide lo que el síndico del ayuntamiento le haga”, dice Jorge. Todo el procedimiento que ampara esta modalidad está consignado en la Ley 170-07 del Sistema de Presupuesto Participativo Municipal y en la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios.