Más de 1,000 personas se manifestaron ayer lunes en la capital haitiana para protestar contra un plan gubernamental para destruir sus viviendas precarias en las faldas de una colina como parte de un proyecto para controlar las inundaciones antes de que puedan encontrar una vivienda permanente luego de haber perdido la suya por el devastador terremoto de 2010.
La policía arrojó gas lacrimógeno en un intento por controlar a los manifestantes, algunos de los cuales respondieron lanzando rocas a los oficiales. Los manifestantes recorrieron las calles de Petionville, la zona metropolitana de Puerto Príncipe, mientras amenazaban con incendiar ese distrito relativamente próspero si las autoridades echan abajo sus viviendas.
Un alto funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, Pierre Andre Gedeon, dijo la semana pasada a una radioemisora local que el gobierno quiere demoler varios centenares de casas a fin de construir canales y reforestar