No importa qué tan elegante sea el lenguaje que se use, siempre habrá quienes lo denosten hasta que la garganta se seque, y otros que lo defiendan hasta perder los dientes. Engorroso es.
La decisión del presidente Barack Obama de defender públicamente el matrimonio de los homosexuales, durante una entrevista por ABC, sin dudas ha causado una revolución en la política electoral local, sin conocerse aún las consecuencias de tan peligroso paso para su candidatura presidencial.
Los conservadores entienden que un matrimonio debe contener dos elementos: un hombre y una mujer. Para los más atrevidos, pueden haber otros dos elementos de igual sexo: dos hombres o dos mujeres. Pero el asunto no implica únicamente el elemento sexual.
También está relacionado con los derechos ciudadanos y, para una gran mayoría, Estados Unidos es la cuna de la lucha por los derechos civiles, aquella que tuvo a figuras emblemáticas como el líder negro Martin Luther King o la pionera Rosa Park, entre muchos otros representantes.
Ojo. Estamos en período electoral y cada voto cuenta. La verdad es que Obama siempre ha tenido problemas con un sector social amplio y económicamente poderoso: los blancos de clase alta y media.
Ante tal obstáculo, las minorías, que según los datos del último censo han crecido ampliamente, son grupos a tomar en cuenta, y los homosexuales son parte de esos grupos discriminados y socialmente disminuidos.
Pero cada candidato sabe cuáles son las ideas de sus partidos que no deben tocarse, bajo ninguna circunstancia.
Quizás por asunto de dogmatismo. Por lo tanto, el republicano Mitt Romney debe inferir que todo aquel que tenga preceptos religiosos firmes, como parte de su vida, sin importar el color de la piel, votará por él.
La derecha religiosa ha encontrado la razón perfecta para hacer campaña contra Obama.
Por ejemplo, para el cardenal Timothy Dolan, de la Conferencia de Obispos Católicos, las declaraciones no le sorprendieron “porque llegan después de una serie de decisiones tomadas por su Administración que erosionan o ignoran el carácter particular del matrimonio”.
Debe recordarse que para septiembre de 2011, se puso fin a la norma de “No pregunte y no responda”, creada por Bil Clinton como solución al “problema” de los gays en la milicia, ante la presión interna. En su momento, esta decisión fue un gran giro para una política que llevaba años en vigencia.
En general, en época electoral, la economía influye más en el electorado. Habrá que esperar los números resultantes para noviembre de este año. Ese mes sabremos si el paso dado por Obama fue apropiado o fue la firma de su desplazamiento de la política estadounidense inmediata.