El juicio a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo quedó ayer visto para sentencia en el Tribunal Supremo español, donde el magistrado subrayó que su conciencia "está tranquila", pues actuó en defensa de las víctimas con decisiones que él consideró ajustadas a derecho.
La acusación popular ejercida por el sindicato ultraderechista Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad mantuvo su petición de 20 años de inhabilitación para el juez al considerar que cometió un delito de prevaricación.