Jeffrey Allen Weathers se trasladó de Alaska a un departamento con vista al mar en el Caribe, pero sus nuevos vecinos pronto comenzaron a sospechar que no había venido en busca de sol, precisamente. El FBI comprobó que, efectivamente, tenía otras intenciones.
Weathers, quien había sido convicto por agresión sexual y posesión de pornografía infantil en el pasado, se había radicado en una pequeña localidad de Puerto Rico en la esperanza esconderse.