Francia justificó y reafirmó ayer martes su polémica política de expulsión de gitanos ante la Comisión Europea, garante de la libertad de movimiento y residencia en la UE, y afirmó que las recientes repatriaciones de extranjeros respetan “escrupulosamente” la ley europea.
“La acción llevada a cabo por el gobierno francés ha dado lugar a numerosas caricaturas y amalgamas inaceptables”, se indignó su ministro de Inmigración, Eric Besson, en alusión al aluvión de críticas que suscitó en Francia y en el extranjero la repatriación de casi un millar de gitanos en el último mes.
Besson habló tras un encuentro en Bruselas con la comisarias de Justicia, Viviane Reding.