Ciudad de México.- México despenalizó la posesión de drogas para uso personal e inmediato, aunque en caso de que un fármacodependiente o consumidor sea detenido por tercera vez estará obligado a someterse a rehabilitación.
El Poder Ejecutivo, que rechazó se trate de una despenalización, promulgó el jueves modificaciones a diversas disposiciones legales en las cuales señala que quien sea detenido con cantidades consideradas como dosis para consumo personal no enfrentará un proceso penal, siempre que no sea miembro del crimen organizado, aunque será citado por autoridades sanitarias para “conminarlo” a entrar a programas de rehabilitación.
Si alguien es detenido por tercera ocasión, “el tratamiento del famacodependiente será obligatorio”.
La norma no establece si habrá una sanción para quien no cumpla con este supuesto. La nueva Ley General de Salud estipula como dosis para consumo personal e inmediato dos gramos de opio, 50 miligramos de heroína, cinco gramos de marihuana, 500 miligramos de cocaína, 40 miligramos de metanfetamina y 0.015 miligramos de LSD.
Sólo “regulariza y limita”
El gobierno del presidente Felipe Calderón aseguró que la reforma sólo regulariza y limita una práctica añeja de que personas detenidas con pequeñas cantidades de drogas argumentaban que eran para uso personal.
El Poder Ejecutivo promulgó las leyes más de tres meses después de que el Congreso modificó la propuesta inicial de Calderón, que originalmente planteó que quien fuera detenido con dosis para consumo personal enfrentaría un proceso penal, a menos que se sometiera y cumpliera con una rehabilitación.
Hasta ahora, se deja al libre arbitrio de las autoridades determinar quién es un traficante o no, debido entre otras razones a que no existía una tabla de dosis para consumo personal.
El Congreso mexicano aprobó en el 2006 una propuesta similar del ex presidente Vicente Fox, aunque nunca entró en vigor debido a que el mandatario la vetó tras críticas de varios sectores, incluido el gobierno de Estados Unidos.
México padece desde hace años una escalada de violencia de los cárteles de las drogas, la cual ha dejado más de 11,000 asesinados desde que Calderón asumió el poder en diciembre del 2006.