PARÍS.- Jérome Kerviel, corredor bursátil acusado por el banco francés Société Générale de cometer un fraude histórico, fue inculpado ayer lunes por varios cargos, entre ellos el de “abuso de confianza” aunque quedó en libertad, sin fianza, tras reconocer que disimuló pérdidas gigantescas.
Kerviel, de 31 años, fue inculpado por los jueces de instrucción de su caso por “abuso de confianza”, “falsificación y uso de documentos falsificados” e “infiltración en un sistema automatizado de datos informáticos”, explicó su abogada, Elisabeth Meyer.
Tras dos días de interrogatorio por parte de la policía, por un fraude que asciende a 4,900 millones de euros (7,100 millones de dólares), el mayor de la historia de las finanzas, el joven quedó en libertad bajo control judicial.
Los jueces de instrucción, Renaud van Ryumbecke y FranÁoise Desset, no pidieron fianza, explicó la abogada.
La fiscalía anunció que apelaría la decisión judicial.
El joven, que dijo que ocultó sus pérdidas en afán de convertirse en un “broker” excepcional, aseguró ante la policía francesa que no buscaba enriquecerse.
Su monumental fraude, mediante complejos productos de inversión financiera conocidos como derivados, ha creado una auténtica conmoción en el sistema bancario francés, y ha dejado en una peligrosa situación a la Société Générale, uno de los tres mayores bancos del país.
Según anunció ayer el fiscal de París, Jean-Claude Marin, Kerviel, que hasta el pasado jueves era un empleado discreto y no especialmente brillante, aseguró que “no malversó un sólo céntimo” y que actuó solo.
Los malabarismos de Kerviel en el mercado de derivados provocaron escalofríos en los responsables de las finanzas europeas, que dudan de que un hombre solo pudiera provocar semejante caos.
No obstante, el fiscal explicó que el empleado, que cooperó totalmente con los policías, “esperaba convertirse en un corredor de acciones excepcional y obtener primas de rendimiento superiores”, que podrían haber alcanzado los “300,000 euros en 2007”.