“Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo”. Dice un filósofo de la antigüedad, que Dios escoge a sus criaturas al nacer e incluso hasta antes de nacer. En pocas palabras, formamos desde siempre parte del plan salvador de Dios. Por tanto, corresponde a cada uno de nosotros aceptar o no esta salvación. Pero lo más importante es que Dios, luego de elegirnos nos hace participes de su propia naturaleza a través de Jesucristo. Es momento de apreciar esta gratuidad sobre todo porque se ordena a la alabanza de Dios, que es el único a quien debemos adorar.