La Vida 3 Mayo 2012
0 Comentarios
Tamaño texto
TERCER CAMINO
Apenas un préstamo
(2 de 2)
Lavinia Del Villar
lavinia375@hotmail.com

Continúo con mi relato del jueves pasado. Juraba que mi deber de madre era agarrar con fuerza lo que era mío, y decidir yo, todo lo relativo a esas vidas que me pertenecían por el hecho de  haberlas traído al mundo. Hasta que un día al cruzar una calle con Aurora, la más pequeña de mis hijos, que en esos momentos tendría unos 12 años, me pidió que la soltara, diciéndome que por si no me había dado cuenta, “Ya crecí, mamiÖ”  Esas palabras calaron bien hondo en mis adentros, y significaron el comienzo de la lucha más difícil que libramos en la relación madre-hijo: Dejar ir el niño para dar paso primero al adolescente, y luego al adulto. Me di cuenta que normalmente consideramos nuestros hijos como una propiedad privada que no solo debemos formar y proteger, sino también controlar y manejar. Por eso frecuentemente nos referimos a ellos con expresiones como, “me lo vacunaron”, “me le dio viruela”,  “se me quemó en matemáticas”, “se me gradúa”, “se me casa”Ö, donde “me” es sinónimo de pertenencia. Entendí entonces que Dios pone estas criaturas en nuestras manos, para que al mismo tiempo que las guiemos, aprendamos a ser mejores personas, y para que enseñándoles el camino del bien y del mal, encontremos nosotros el tercer camino. Comprendí también que Él quiere que aceptemos que los hijos no son nuestros, sino que son apenas un préstamo.

 

Recomendar este articulo por:
COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña