La Vida 26 Abril 2012
0 Comentarios
Tamaño texto
TERCER CAMINO
Apenas un préstamo
Lavinia Del Villar
lavinia375@hotmail.com

“Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos…”

José Saramago
Ludovino, mi segundo hijo, tenía menos de tres años cuando se perdió en el Aeropuerto Kennedy. En un descuido mío se fue detrás de una niña, y caminó sin que pudiéramos encontrarlo, más de un kilómetro dentro de las encrucijadas de los edificios que se unen indefinidamente en una terminal. Autoridades del puerto, policías y amigos nos ayudaban a buscarlo en un mar de gente que iba y venía con la prisa que nos da el temor de perder el vuelo. Después de más de dos horas de angustia y desesperación, recibimos la buena noticia de que una azafata lo había detenido cuando pretendía entrar, después de haber burlado todos los chequeos, a un avión que volaría hacia Francia donde la niña iba con su madre.

Los pensamientos de lo que pudo haber sido y no fue, no me abandonaron por mucho tiempo, hasta el punto que a mi esposo se le ocurrió comprar una correíta y así lo amarrábamos por un brazo cuando íbamos a salir, y encargábamos a José Mauricio, el mayor, de llevar la encomienda.

Desde aquel día, con correíta o sin ella, no soltaba mis hijos ni un momento en la calle, porque el efecto postraumático de madre descuidada, no me dejaba paz.

 

Recomendar este articulo por:
COMENTARIOS 0
Este artículo no tiene comentarios
Comentarios | No tiene cuenta? Cree su cuenta | Recuperar contraseña
Debe estár logueado para escribir comentarios
Usuario Contraseña