La utopía de una educación digna “Si quieres 1 año de prosperidad, siembra trigo; si quieres 10 años de prosperidad, cultiva arboles; si quieres 100 años de prosperidad, educa personas”.
Proverbio chino. Desde 1948, la educación es un derecho fundamental del ser humano y su formulación más extensa se encuentra en el artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ratificado por casi todos los países del mundo.
Al analizar las características que debe modelar este derecho, según Katarina Tomasevski, relatora oficial de la ONU: disponibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad, se advierte que, al menos en nuestro país no se cumplen en su justa dimensión.
En materia de disponibilidad, aquí no hay escuelas que cubran la totalidad de la población y de las que hay muchas se encuentran en pésimas condiciones; la accesibilidad es aceptable, salvo por aquellos que carecen de documentación; la aceptabilidad es casi nula. Los programas de estudios no son adecuados culturalmente ni de buena calidad, algo que queda evidenciado en las aulas universitarias con el “analfabetismo” de los bachilleres y la falta de cultura general impera en todos los niveles educativos y en cuanto a la adaptabilidad, ni hablar.Para la Unesco, República Dominicana está entre los países de América Latina con situación más crítica en educación y cabe preguntarse por qué es tan precaria la educación en el país, cuando la educación debería estar en tercer lugar en la lista de prioridades, tras la alimentación y la salud.
Aquí es donde se hace menor inversión en educación con un aporte del 1.8% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras nuestro vecino México invierte un 4.1 PIB, y el porcentaje promedio de inversión en educación en este continente es el 4% aproximadamente.
Es necesario tomar conciencia y que el Estado comience a priorizar la educación, porque ¿cómo tener un pensamiento crítico sin una educación apropiada?