Opuesta a las rígidas disciplinas del ballet, Isadora Duncan crea sus propios modos escénicos. Sus movimientos, llenos de gracia y soltura, y sus pantomimas rebosantes de fantasía, al compás de la gran música clásica, contribuyen a que la danza moderna sea reconocida como una nueva forma de arte creador.
La californiana Isadora excitaba a los espectadores europeos. Estos acuden en masa para contemplar a la ninfa semidesnuda, deslizándose grácilmente, adoptando afectadas posturas y efectuando saltos fantásticos en el escenario a los acordes de “El Danubio azul”, de Strauss; “La marcha fúnebre”, de ChopinÖ
Vida íntima
Partidaria del amor libre, sobresaltó a sus admiradores más conservadores con dos embarazos consecutivos, de padres desconocidos. Vivía al margen de la moral y costumbres tradicionales, y no estuvo exenta de escándalos (era bisexual) y tragedias.
En 1913, en un inesperado accidente, su automóvil ñmomentaneamente sin chofer- empieza a rodar hacia atrás por una pendiente y cae al cenagoso río Sena, muriendo ahogados sus dos hijos y la niñera.
En 1927 ocurre su segunda y fatal tragedia. Sube a su automóvil, un Bugatti, se coloca alrededor del cuello su característico chal y se despide diciendo alegremente: “¡Adiós, amigos míos, me voy a la gloria”. Poco después, mientras el automóvil inicia su marcha, la punta del chal se engancha en los radios de una rueda trasera y le rompe instantáneamente el cuello.
“¡Vamos ahora!, los que decís: ‘Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, negociaremos y ganaremos’, cuando no sabéis lo que será mañana... En lugar de lo cual deberíais decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:13-15).
Dios, que extraña la vida y muerte de Isadora...