Aprovecho la ocasión de la celebración del día del amor para hacer estas reflexiones sobre este sentimiento que es el motor que mueve a los seres humanos.
PREGUNTA: Soy un hombre de edad mediana. Estoy enamorado como si fuera un adolescente: con el corazón. Me enamoré de una mujer profesional con quien compartí responsabilidades laborales. Ella estaba en proceso de divorcio y yo también estaba bajo las mismas condiciones. Llevamos una relación muy intensa durante un tiempo prolongado y ahora ella me plantea que quiere volver con su exmarido por razones familiares. Esta reacción me ha hecho pensar que durante el tiempo que estuvimos juntos también estaba con él. Me dice que me quiere, pero no entiendo por qué me quiere dejar. Al parecer, no le ha importado lo que yo siento y eso me hace sentir destruido y deprimido. No sé como voy a soportar este duro golpe.
Respuesta
Muchas de las personas que me consultan lo hacen en algunos casos motivadas por un amor mal manejado o por sentimientos que no resuelven. Existen hombres y mujeres que se quedan estancados en conflictos amorosos, donde son víctimas de violencia verbal y física, indiferencia, desamor o doble vínculo.
Al confrontar esta situación -por qué no deja la relación-, la respuesta siempre es la misma: “No puedo lo(a) amo, yo no mando en mi corazón”.
Amar a una persona tiene límites. Cuando somos capaces de amar sin fronteras pase lo que pase, amar aun cuando el otro nos hace daño, nos patea con infidelidades y nos desvaloriza y denigra, es cuando el amor se transforma en una enfermedad, en una adicción. Para amar no debes renunciar a lo que eres. Es importante decir: “te quiero pero, me quiero a mí mismo, si amarte implica aniquilar mi autoestima, prefiero la compañía de mi vieja amiga la soledad”. Las personas maduras y sanas emocionalmente deben dejar de amar al otro tan pronto se dan cuenta de que no son correspondidas y que no son amadas. A veces esto no resulta tan fácil, es cuestión de proponérselo. Necesita de todo un proceso afectivo cognitivo para que se desenamore. Primero que nada tenemos que dejar de magnificar el ser amado, alejarnos de esa relación que ya es destructiva, no llamar a esa persona, evitar verla para ir debilitando el vínculo. El amor pierde su sentido vital cuando no te quieren, cuando tu realización personal se ve obstaculizada. Al amor de pareja hay que ponerle ciertos límites, hay que amar en forma realista; los dos deben ir a la par.
Esperar que te quieran por pena puede ser unas de las experiencia mas humillante y triste, vivir reclamándole a la pareja ya no me besas, ya no me quieres, ni me abrazas, es vivir mendigando las migajas del amor del otro, lo que entra en juego es tu persona desprotegida, victimizada.
En el amor no hay dudas no hay dos colores, eso de dame un tiempo, déjame pensarlo, no estoy segura sólo tiene un nombre desamor. No te aman y tiene que irte, para entender esto y dar este paso es imprescindible tener una alta autoestima ya lo dijo Carl Rogers para evolucionar se necesita quererse a si mismo.
Recuerdas que eres un ser humano valioso para ti, tienes un valor incuestionable, eres una persona digna, respetada y tienes tu propia autonomía no permitas ser manipulado diciéndote que te aman y que te quieren dejar, aprendes cual es la lectura o el significado de esas palabras tan fuerte pues simplemente no me quieres, así te podrás conservar integro como ser humano.
Cuando alguien afecta tu dignidad sientes ira, indignación frente a la injusticia, sobre todo si no había conflicto ni suficiente criterio para que ella lo dejara, es necesario que conserves tu ser moral y niégate a ser objeto, tu pareja no es mejor que tu, ni mas valiosa en lo que se refiere a recibir consideración y afecto, así que no te niegues el derecho a quererte a si mismo. Piensa en este dicho popular, que más palante vive gente y en casa de concreto, luego habrá mucho más y mejores posibilidades, la vida continúa. Le sugiero la lectura del libro “Los límites del amor”, autor Walter Riso, editorial Norma lo puede conseguir en cualquier librería del país.