En el punto de intersección entre la línea política y artística se encuentra Frida Kahlo. Así lo percibe André Bretón. Y ciertamente esta mujer excepcional, de Coyoacán, México, a la par de sus ideas comunistas, lleva la vida de una pintora expresionista y surrealista, con temática popular y autobiográfica.
Sufre serias dolencias a lo largo de su existencia. A los dieciocho años, es víctima de un accidente, junto a su novio. El resultado del infortunado suceso son cuatro vertebras rotas, todo tipo de trastornos internos que le producen la esterilidad –un hierro le penetró por la espalda y le salió por la vagina-.
Matrimonio con Diego Rivera
Tiempo más tarde, el acontecimiento más significativo y de mayor influencia en aquel período de restablecimiento es su encuentro con Diego Rivera. Es el año 1927 Frida luce recuperada del accidente. Comienza a frecuentar los ámbitos artísticos y a mezclarse en la lucha comunista. En una de esas reuniones conoce al pintor azteca.
Después de esa reunión, se ven muy a menudo y se hacen grandes amigos. El 21 de agosto de 1929, Frida y Diego se casan. La pareja se muda a la casa azul, donde Frida había pasado la niñez. Allí pintan, y aunque tienen estudios separados, se consultan sobre sus trabajos.
Romance secreto con Trotsky
Sin embargo, el matrimonio de Frida tiene sus fisuras. Diego es extremadamente mujeriego y a la vez celoso. Frida queda expuesta a mezclarse en la vida de otros hombres. Así surge un romance con León Trotsky, quien llega a México tras un largo camino de perseguido político. Además, tuvo otro desliz con un fotógrafo norteamericano. Estas experiencias y otras diferencias llevaron la relación de Frida y Diego a su fin, y, en definitiva, se divorcian.
La salud de Frida marcha de mal en peor, se suceden las operaciones. Y su único refugio es su arte. Pinta en esta época “Las dos Fridas”, “Autorretrato de Pelona” y otras piezas famosas. Le amputan la pierna izquierda.
Al año siguiente muere. La última frase de su diario es: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.