Muchas veces nos sentamos detenidamente a pensar en porqué siempre estamos en el mismo lugar, con la misma tristeza, ¿es que no tengo suerte?, ¿por qué no tengo el control de mi vida?, ¿será el destino o simplemente yo? Para sorpresa de muchos, quienes tenemos el timón de nuestras vida somos nosotros mismos, y en adición a esto la decisión de ser felices y el motivo por el cual no lo somos. El verbo guiar se define como: “mover, conducir o empujar”. En este caso eres ”tu” quien guía, empuja o mueve ese objeto en ese instante.
¿Qué es lo que guía tu vida?... posiblemente sea un problema, un recuedo traumático o un temor constante. Existen diversas circunstancias, razones y sentimientos. A continuación te presento algunas de las más comunes. La culpa.
Hay personas que se pasan toda la vida huyendo de sus errores y ocultando su vergu¨enza; quienes cargan culpa son controlados por sus recuerdos. Permiten que su futuro sea controlado por su pasado. Sin darse cuenta, sabotean sus propios logros , caminando por la vida sin un propósito alguno.
La ira y el resentimiento. Se aferran a heridas que nunca logran superar. En vez de sacarse el dolor por medio del perdón, lo repiten una y otra vez en sus mentes.
El temor. Sus temores pueden ser el resultado de alguna experiencia dolorosa. Las personas condicionadas por el temor pierden oportunidades, porque temen aventurarse a emprender cosas.
El materialismo (ojo con esto) El deseo de adquirir se convierte en una obsesión y al mismo tiempo en la meta principal de su existencia. Las posesiones solo proveen felicidad temporal. La verdadera felicidad las cosas materiales no la ofrecen.
El objetivo consiste en conocer los propósitos de Dios para tu vida y ser feliz con lo que tienes y eres, amar, perdonar, reflexionar y olvidar, entre otras, y verás cómo el camino de la vida se hace menos pesado y más especial.