Los dominicanos no se toman con seriedad el tema de la escasez del agua ni su importancia y por ello no colaboran ni se interesan en los programas de concienciación que hace años se implementan en el país.
La queja es del director general de Salud Ambiental del Ministerio de Salud Pública, Luis Emilio Roa, para quien el agua es mucho más que el cliché que siempre se ha enseñado. No basta con decir “el agua es vida”, dice, porque casi no hay agua potable en el mundo.
“Sólo el 3% de toda el agua que hay en el mundo es agua dulce. De ese poquito, más del 98%, es decir, más del 2.5%, es agua contenida en los glaciares, que no es usable; y el otro poquito, el .5 de agua dulce que nos queda, está contenida, la enorme mayoría, en aguas subterráneas, y la otra es agua superficial”, explica Roa.
“El agua potable de los sistemas públicos de abastecimiento debe tener una presencia de cloro entre 0.5 y 1.5 partes por millón” ”
Luis Emilio Brea Director de Salud Ambiental
Para entender la situación, señala que la cantidad de agua que la humanidad tiene disponible es como si se cogiera un melón y sobre él se echara una gota de agua. “El melón es el mundo, y esa gota de agua es toda la que tenemos para toda la población”, indica.
A la carencia se suma otro reto: la calidad del agua disponible para consumo y el desafío que representa para los gobiernos garantizarlo.
En ese sentido, ¿qué hace el Ministerio de Salud Pública de República Dominicana para garantizar la calidad del agua potable disponible en territorio dominicano?
TEMA DEL 2010: EL RETO DE LA CALIDAD DEL AGUA
Como cada año, la Semana Mundial del Agua se celebra en la capital de suecia, organizada por el Instituto Internacional del Agua, de Estocolmo. Desde el pasado día 5 y hasta el 11 de septiembre, se debaten temas relacionados con el reto de la calidad del agua. ¿Por qué es tan importante el tema? El pasado 28 de julio y por medio de una resolución, la ONU reconoció el agua potable segura y el saneamiento como un derecho humano y fundamental para una vida digna y para la realización de todos los demás derechos humanos.
Según la ONU, unos 884 millones de personas carecen de acceso a agua potable y más de 2.6 mil millones no disponen de saneamiento básico.
De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren 1.6 millones de niños debido a la falta de saneamiento y agua salubre.
Calidad del agua
En asuntos de calidad de agua no andamos tan mal en República Dominicana para Luis Emilio Roa, director de Salud Ambiental. De hecho, asegura que el dominicano puede consumir con confianza el agua del grifo.
Si no lo hace, dice Roa, se debe a que hubo un momento en que la gente comenzó a perder la credibilidad en los sistemas públicos.
“La OMS establece unos índices de potabilidad mínimos; con los índices adecuados, el agua del grifo es perfectamente potable, y tenemos varias ciudades donde sí se consume. El agua de Santo Domingo que suple la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo es agua con un índice de potabilidad superior al 93%”, dijo Roa a LISTÍN DIARIO.
Muchos dudarán, con todo y esta afirmación, abrir la llave y darse un trago. Sin embargo, Roa indica que una de las prioridades del Ministerio de Salud es la vigilancia y control de la calidad de agua para consumo humano. La de ingesta la tienen categorizadas en las aguas de los sistemas públicos de abastecimiento (acueductos) y en las aguas procesadas o embotelladas.
En el primer caso, implementan un sistema de monitoreo de calidad diario en los 458 acueductos del país y algunos rurales, en los que se realizan titulaciones de cloro residual, cuya presencia es el indicador por excelencia para saber si el agua potable está o no tratada. Estos monitoreos son obligatorios y regulados en los centros de salud, donde se hacen por lo menos tres veces al día. “La idea es garantizar que la calidad del agua que está consumiendo la población o que se está consumiendo en un establecimiento de salud tiene las condiciones sanitarias adecuadas”, indica Roa.
Para ello se rigen por límites máximos y mínimos de cloro aplicados con un dosificador.
“El agua potable de los sistemas públicos debe tener una presencia de cloro que oscila entre 0.5 partes por millón (ppm) hasta 1.5 ppm; menos de 0.5, prácticamente imperceptible, se asume que no es potable, más de 1.5 se asume que puede ser tóxica o molesta para la ingesta”, explica Roa.
El dosificador es un equipo que automáticamente aplica la cantidad de cloro gas requerida según el volumen de agua que se va a tratar. Roa informa que en los más de 200 centros de salud con camas del país están garantizando agua 24 horas. Si el sistema público no garantiza la disponibilidad permanente la almacenan en cisternas tratadas y en tinacos o construyen pozos tubulares.
Aguas envasadas
Salud Ambiental también vigila la calidad de las aguas envasadas, en las que, contrario a los sistemas públicos, no puede haber presencia de cloro. El seguimiento se basa en un sistema de monitoreo desde la fuente de donde se abastece la planta hasta su procesamiento, almacenamiento y muestreo.
“Luego de todo un seguimiento en laboratorio se le emite un registro sanitario, un certificado de calidad; el agua que vemos en la calle que no está amparada por un registro sanitario es un agua de la cual la autoridad sanitaria no da garantía”, declara Roa.
SOBRE LAS AGUAS RECREACIONALES
Las aguas de los balnearios y playas están bajo vigilancia del Ministerio de Salud porque “tenemos que asegurar y vigilar la calidad del agua donde se baña la gente”, indica Roa, ecólogo, ambientalista y salubrista.
Roa recuerda que el cierre de muchos balnearios en Semana Santa, por ejemplo, no se da por capricho.
“Generalmente se cierra porque hay un nivel de contaminación que no garantiza el baño”, expresa.
Igualmente, cuando una playa calificada con bandera azul baja los estándares de calidad ellos se encargan de notificarlo.
Cuestionado acerca de los cursos de agua y playas que aún contaminados son usados por los usuarios, responde: “Así como le decimos a la gente que consuma agua potable le decimos mire, esta agua está contaminada; se le avisa a la gente, se ponen letreros; no podemos colocar un batallón de trabajadores ambientales en Gu¨ibia porque la gente como quiera se baña, es un riesgo que ya no corresponde al Ministerio de Salud, sino a los gobiernos locales”.