El cilantro, el cardamon, los pimientos o los pepinos podrían ser usados para cocinar suculentos platos, pero, para el mixólogo mexicano Miguel Andrade son ingredientes de exóticas bebidas que alivian el estrés y el dolor.
Durante diez años, este inmigrante mexicano se ha perfeccionado "en el arte de combinar licores en armonía". Es así como se refiere a la mixología de la que habla con pasión.
Rodeado de envases de cristal color caramelo, que muchos han crecido viendo en las farmacias, y vestido con la bata blanca, como todo un boticario, Andrade prepara detrás del mostrador la bebida que piden los clientes que visitan el popular club "Apotheke", en el barrio chino de Nueva York, donde trabaja desde hace dos años.
"El secreto de una buena mezcla es saber el origen de las yerbas y los licores, de qué están hechos. Así empiezas a saber qué va con qué. Es igual que en la cocina", comentó a Efe.
"Tienes que saber qué puedes mezclar porque hay cosas que pueden ser dañinas para las personas", afirmó este experto en bebidas, que llegó a Nueva York cuando tenía 14 años, procedente de Ciudad de México, para vivir con sus abuelos.
A esa temprana edad, comenzó a trabajar lavando platos en un restaurante, mientras continuaba con sus estudios.
"Crecí con mis abuelos y de ahí surgió el amor por la cocina y los ingredientes. Mi abuela me enviaba al mercado a comprar los ingredientes para la comida y ahí empecé a reconocer olores y sabores y por alguna razón, siempre tuve que trabajar en restaurantes" para ayudar a la economía del hogar, recordó.
Luego de lavar platos, trabajó en la cocina de diversos restaurantes, a la vez que aprendía sobre el arte de mezclar licores, sin dejar de estudiar.
"También leía libros sobre comidas y bebidas y aprendí mucho", comentó el mexicano, de 30 años, que asistió al Bronx Community College, donde estudió Ciencias Políticas.
Durante dos años fue cadete de la Policía, lo que dejó a un lado para continuar dedicado a la mixología, que también aprendió del australiano Albert Trummer, dueño de Apotheke, con quien había trabajado en un restaurante.
La lavanda, la menta y el romero son otras yerbas, que junto a la azúcar y el limón, así como el jazmín y el jengibre están en el peculiar "menú" que diseñaron Andrade y otros tres mixólogos y a los que el mexicano ha agregado el sabor latino.
Pero también incluye el chipotle, un tipo de chile, normalmente de la variedad del jalapeño, que se ha dejado madurar hasta enrojecer y secar que se usa en la confección de comidas mexicanas, ya que Andrade no olvida su origen.
El mixólogo comentó además a Efe que los rones o aguardientes de Perú, Chile, Brasil, Panamá o México, entre otros países latinos, tienen gran aceptación en el público no hispano.
El menú del bar está dividido de acuerdo con la necesidad del cliente: si desea algo para el estrés, entonces debe probar "Lavanda Fields" ya que esta planta aromática, mezclada con tequila, limón y Kalamansi (un cítrico parecido a la lima) ayudar a recobrar la calma, según los mixólogos.
Pero, entre la lista de bebidas anti estrés está también el "Jasmine Sour" con té de jazmín, vodka, jengibre y clara de huevo, pero, si por el contrario, anda en busca de un afrodisiaco, entonces puede elegir entre el "Femme Fatale" con sandía fresca, vodka, romero, Aperol y limón o entre otras que incluyen vainilla y pepino.
Para los que quieren compartir una noche de copas, pero se preocupan por la belleza y su salud, entonces la receta puede ser la mezcla fresas de California en licor de naranja, hinojo (planta originaria del Mediterráneo, antioxidante) y vodka y para los que gustan de bebidas tradicionales, Andrade asegura que la elección debe ser el "Hemingway Daikiri", una fusión de menta, ron oscuro y azúcar de caña.
Entre las terapéuticas, Andrade -quien viaja dos veces al año a Latinoamérica para mantenerse informado sobre bebidas, yerbas y flores- rinde tributo a su país con "Verano Maya" que fusiona el mezcal, pimiento habanero, cilantro y pimienta.
"El arte de mezclar es como la comida. Puedes mezclar ingredientes de Europa, Asia y latinos y por eso me encanta. Lo que hago es como unir culturas en una", afirmó con satisfacción.
El mexicano comparte además su conocimiento con otros jóvenes, a quienes enseña en su lugar de trabajo.
"Si veo que se interesan, los voy entrenando poco a poco, inyectándoles el hambre por el saber. El conocimiento es lo mejor que pueden tener", señaló.