Recorrer el Barrio Chino es envolverse en la magia de la cultura oriental. Es adentrarse en un mundo lleno de encantos, colores y cosas por descubrir. El único lugar de República Dominicana que guarda entre sus calles una muestra palpable de la comunidad china. Sus calles adoquinadas, adornadas por escultura en bronce que simbolizan guerreros antiguos, dragones, escrituras y pinturas alegóricas a las costumbres orientales, son parte de los atractivos que atrapan la vista para ser contemplados.
El área del Barrio Chino vive un despertar, luego del letargo en que se sumergió en la década de los 80 a raíz de la crisis económica, que llevó muchos chinos establecidos allí, a Estados Unidos y a otras zonas de Santo Domingo. La comunidad china en la República Dominicana tiene más de 15,000 nacionales. Llegaron a lo largo de los siglos XIX y XX. El lugar donde se asentaron de manera visible en Santo Domingo, fue al Norte de la Zona Colonial. Hoy, entre la avenida México y la avenida Mella, existe un puente entre las dos culturas.
El Barrio Chino se comenzó a construir en el año 2005 por iniciativa de la comunidad china y luego se continuó con los recursos del Estado. Fue inaugurado oficialmente por el gobierno central a través del ministerio de Estado de Obras Públicas el 17 de abril del 2008.
Los que visitan el Barrio Chino pueden degustar la gastronomía oriental, ya que allí se encuentran varios restaurantes especialistas en carne asada “asaderos chinos”, ofrecen todo tipo de carnes condimentada con especias orientales, platos típicos de su país y criollos.
Los chinos le han dado al popular “pica pollo dominicano” un sabor y olor oriental.