Santo Domingo.- La mayoría de las enfermedades ocupacionales de hoy se derivan de factores físicos y ergonómicos, a diferencia de la antigüedad, cuando predominaban males ocasionados por agentes químicos, según Claridania Rodríguez, quien desde 1984 trabaja en el departamento de Medicina del Trabajo del Hospital Salvador B. Gautier.
A ese centro, según los registros más recientes que cita, los del 2002, el 81.2 por ciento de los afectados por enfermedades ocupacionales presentaba problemas óseo-musculares por posturas inadecuadas o movimientos repetitivos.
Aunque el ser humano labore para vivir, en ocasiones el trabajo puede afectar su calidad de vida y causarle alguna enfermedad ocupacional.
El Reglamento sobre el Seguro de Riesgos Laborales emitido en el 2006 define la enfermedad ocupacional o profesional como aquella que contrae un individuo a causa del trabajo ejecutado por cuenta ajena o profesional, por factores de riesgo y condiciones imperantes en su oficio u ocupación.
Pero este concepto no es nuevo. Ya en 1925 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó su primera lista de enfermedades ocupacionales.
En la actualidad, según la institución, en el mundo se producen 160 millones de casos anuales de enfermedades profesionales.
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DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES
Según Claridania Rodríguez, las enfermedades ocupacionales se presentan con mayor frecuencia en los hombres.
“Ellos se incapacitan más que las mujeres”, comenta la experta, “pero esto tiene que ver con su presencia en los puestos de trabajo que tienen requerimientos de alteraciones osteomusculares como cargar peso o tener posiciones forzadas”.
Pero los riesgos físicos y ergonómicos no son los únicos que enfrenta un trabajador en el día a día.
“Los riesgos son físicos, químicos, biológicos, sicosociales y ergonómicos”, aclara Rodríguez.
Bajo riesgo en el ambiente laboral
La mayoría de las enfermedades ocupacionales se registran en el sector manufacturero, dice Claridania Rodríguez, quien tiene más de 25 años manejando temas de salud ocupacional.
En esa área se presenta el 48.25 por ciento de las incapacidades por enfermedades profesionales; le siguen el sector de la construcción, con 12.54 por ciento; metalmecánica, con 12.3; comercio de bebidas y alimentos, con 12.6, y servicios empresariales, con 9.29.
Esos datos fueron recogidos en el departamento de Medicina del Trabajo del Hospital Salvador B. Gautier a partir de los casos llegados a esa institución en el 2002.
Aunque los agentes físicos y ergonómicos son en la actualidad los principales causantes de enfermedades ocupacionales, debido a la mecanización de los procesos de trabajo, existen otros riesgos para los empleados. Así lo establece el Reglamento sobre el Seguro de Riesgos Laborales emitido en el 2006 y que funge como norma complementaria a la Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social.
En uno de sus anexos el reglamento señala que las presiones ambientales capaces de provocar enfermedades profesionales pueden ser químicas, físicas, biológicas, ergonómicas y sicológicas.
En cuanto a la presión sicológica, “a veces las personas no tienen cómo evaluarla”, comenta Rodríguez.
Puestos que requieran altos niveles de atención durante horas o supervisados por superiores que mantienen una actitud de “mobbing” o acoso pueden generar estrés nocivo e incluso traumas sicológicos.
¿Desconocimiento o negligencia?
Rodríguez entiende que en ocasiones los trabajadores se encuentran sometidos a riesgo porque sus empleadores desconocen las medidas preventivas que deben tomar para cada puesto de trabajo.
“No vamos a decir que los empleadores quieren que sus empleados estén enfermos, pues si están enfermos baja su productividad”, expresa.
Pero el país cuenta con normativas para la prevención de accidentes y enfermedades ocupacionales. Aspectos que van desde la iluminación, los niveles de ruido y la humedad, hasta los umbrales máximos permitidos de sustancias químicas y el tipo de aditamento que se debe suministrar a los trabajadores para su seguridad, se encuentran previstos en el Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo.
Ahora bien, suministrar aditamentos para asegurar el bienestar del empleado no es la única medida que reduce el riesgo de desarrollar enfermedades ocupacionales.
“A veces el empleado no sigue las medidas de seguridad por cansancio o porque los aditamentos molestan”, advierte Rodríguez.
Entonces se considera implementar la rotación de puestos. En este caso, por ejemplo, de una jornada laboral de ocho horas, el empleado dedicaría cuatro a una actividad y el resto del horario a otra, a fin de evitar el agotamiento.
“A los trabajadores se les debe proporcionar equipo de protección pero también se les deben realizar estudios periódicos para saber cuál es su condición”, sugiere la experta en salud ocupacional que actualmente funge como coordinadora de Postgrado y Residencias Médicas de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña.
Con todo, los deberes del empleado no se limitan a cumplir con un horario y las funciones de su puesto, sino que también incluyen el respeto a las medidas que la empresa toma para asegurar el bienestar de éste.
Estudio
La Secretaría de Estado de Trabajo cuenta con una Dirección General de Higiene y Seguridad Industrial, a la cual se le han asignado funciones normativas, de divulgación, investigación, monitoreo y evaluación en materia de salud laboral.
Dicha Dirección, en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo y la Aseguradora de Riesgos Laborales Salud Segura, patrocinó la “Encuesta de condiciones y medio ambiente de trabajo, seguridad y salud”, una investigación llevada a cabo entre el 2007 y el 2008, y encabezada por la consultora Leonor Cedillo.
En ese estudio, los trabajadores reportaron los siguientes problemas derivados de su rutina laboral: enfermedades de los huesos, músculos o articulaciones (14 personas); enfermedades de la piel (9), neumoconiosis y/o enfermedades pulmonares (8), enfermedades infecciosas (4), hipoacusia o sordera (4) y enfermedades o intoxicaciones por metales (3).
Entre los síntomas de “distrés” sicológico o estrés negativo los más reportados fueron la ansiedad y la depresión.
Los sectores en los cuales se reportó mayor riesgo psicosocial relativo a la inseguridad en el empleo fueron electricidad (28.8%), alojamiento (19.17%), construcción (16.39%) y agricultura (15.6%).
El estudio abarcó 810 empresas de diferentes sectores: agricultura, industria extractiva, transformación, electricidad, construcción, comercio, alojamiento,transporte, inmobiliaria, administración pública, educación, salud y servicios sociales y otros servicios.
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EL TIPO DE ACTIVIDAD DEFINE SUS RIESGOS
Los riesgos de salud dependen del tipo de actividad o profesión que se realice. Claridania Rodríguez cita algunos ejemplos:
- Las personas que tienen horarios rotativos muestran alteraciones en el ritmo circadiano y, en consecuencia, estrés.
- Los médicos residentes pueden sufrir depresión y otras alteraciones debido a los horarios irregulares. Los galenos también enfrentan peligros biológicos.
- Los ingenieros y albañiles desarrollan problemas dermatológicos por la continua exposición al sol.