La Vida 26 Septiembre 2008, 9:08 PM
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VIDA ENTRE LETRAS
Recetas para un buen escritor
Sarah Leyla Puello
sarah.puello@gmail.com
Los consejos para alcanzar la fama como escritor contienen viscosas semi-verdades, experiencias leídas o constatadas por aquel que ejerce su libertad de irrumpir en el actuar del otro. Entre las más clásicas está la que asegura que todos los buenos escritores del mundo, en algún momento de su vida, se dedicaron al trabajo periodístico – así lo popularizó García Márquez a través de su muy difundida autobiografía “Vivir para contarla” y así me lancé yo a ese mundo bajo consejo de mis padres, mis familiares, mis amigos. A lo largo y lo ancho del misticismo literario se cree que todo buen escritor debe también aplacarse en un cómodo lugar de trabajo; y todo buen escritor de seguro debe tener un incontable número de ritos diarios, sustentos de su imaginación.

Sin duda, el mejor lugar de trabajo debe tener espacios abiertos donde la claridad entre como inspiración divina, donde las ventanas tengan apertura corrediza que de hacia un exterior de naturaleza frondosa, con un escritorio estratégicamente colocado de frente a ese mundo encendido más allá de la soledad del creador. O sin escritorio – basta el cómodo sillón rojo en la esquina de la habitación más ermitaña de la casa; música de fondo, retratos de familia, café, millones de apuntes volando – el caos del orden creativo. De día o de noche, a mano o mecanográficamente, todos los días de la semana o cuando la inspiración ataque…Inspiración? La inspiración no existe, o mejor, como dijo Tchaikovsky la inspiración es dedicación al trabajo. Existen al parecer, mil recetas para ser buen escritor y la tecnología asegura ahora también tener todos los ingredientes. “E-books” o libros electrónicos que enseñan la progresión narrativa para construir una historia, corrigen la gramática y sugieren sinónimos para los de vocabulario insuficiente.

Mágicos DVDs que al insertarse en el computador llevan paso por paso la planificación, desarrollo y redacción de cualquier novela. Al parecer, todos podemos alcanzar la fama siendo escritores porque todos tenemos una historia que contar. Si de cada “E-book” o DVD vendido y de cada ciudadano comunicativo saliera un buen escritor, tendríamos el equivalente de personas en libros excelentes dignos de Pulitzer, Nobel, Booker, etc. Tanta receta pareciera pues convertirse en cualquier receta, o en fin, en ninguna receta para ser buen escritor. Todo se vale. En nuestras sociedades individualistas y vagas se trata más del status del escritor y de lo que este puede alcanzar tras una publicación, que del compromiso con el lenguaje, con la historia, y el deber de sacar a los demás ciudadanos de esta mediocridad que nos ahorca. Hay que tirar toda esa fruta podrida y volver a una receta única y simple: la historia no el escritor.
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