Decenas de abogados con togas y birretes acudieron ayer ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) donde depositaron un documento de rechazo a las declaraciones del candidato presidencial del PRD, Hipólito Mejía, cuando calificó de “pelafustanes y sinvergüenzas” a algunos integrantes de ese tribunal, y dijo que de llegar al poder los destituiría.
Los abogados, agrupados en la Asociación de Juristas Independientes (ANJI), califican las declaraciones de Mejía como “un atropello a la dignidad del Poder Judicial”, y advirtieron que sus palabras son “un desafío a lo dispuesto por la Constitución”.
El jurista Juan Miguel Castillo Pantaleón, quien fingió de vocero, dijo que bajo ninguna circunstancia los dominicanos permitirán algo similar a lo planteado por Mejía, y más aún, cuando los actuales magistrados de los tribunales superiores fueron seleccionados siguiendo los procedimientos legales establecidos en la Constitución.
Dijo que la escogencia de los integrantes de las altas cortes fue un proceso diáfano que toda la ciudadanía pudo observar y que fue mucho más transparente que procesos anteriores.
“Ofrecemos nuestro apoyo al presidente y demás magistrados de la SCJ, del Tribunal Constitucional, y del Tribunal Superior Electoral (TSE), al tiempo que exigimos a la clase política un apego a la institucionalidad democrática, que de no hacerse pesará en el supremo juicio venidero que el pueblo dominicano hará a sus liderazgo”, dijo. Manifestó que para la clase jurídica, es inaceptable que todavía no sea plenamente entendido que desde la revolución francesa en 1789, el principal estandarte del Estado de Derecho ha sido la separación de las funciones de los poderes públicos y que desconocer ese principio representa una agresión tendente a hacer añicos al Estado Social y Democrático de Derecho que proclama la Constitución.
Los juristas marcharon desde la confluencia de las avenidas Independencia y Winston Churchill hasta la sede de la SCJ.
Aqui el presidentes tiene caracter de monarca, claro si es Mejia se las vera duro por la propia contitucion del oreganismo