“Borges ha sido calumniado reiteradamente... Pero la perversidad de estas calumnias las invalida, por el defecto de su propio veneno... Desconfío siempre de aquellos amargados que cultivan sus frustraciones en largas “reuniones denigratorias”, sean éstas contra políticos o escritores. Alimentarse con escorpiones no es un higiénico régimen alimenticio”.
-Federico Henríquez Gratereaux-
En una ocasión en que un ‘odiador’ de oficio y calumniador de don Juan -hoy chupóptero del líquido amniótico de la USAID-, escribió en una columna anónima de un diario desaparecido la mentira de que “mi caudillo” se había reunido en secreto no sé con quién (está en el libro de la secretaria de don Juan, Mildred Guzmán Madera: “El Bosch que yo conocí”), don Juan, que le mandó una carta al calumniador, me dijo: “La perversidad entre nosotros abunda de tal manera que hasta el poco de aire puro a que tenemos derecho, lo quieren contaminar”. Por esa razón, no puedo pasar por alto las mentiras y calumnias del señor José Báez Guerrero, dichas en su programa del lunes en el Canal 45 sobre Bosch, su gobierno y el golpe de Estado. Pero debo aclarar primero, que hube de salir en la defensa de Báez Guerrero cuando miembros de la Academia de la Historia pidieron públicamente en carta a este LD, que el señor no escribiera de historia, si no era historiador. Me basé en el eminentísimo Pedro Henríquez Ureña, pues consideré que era una intolerancia a la luz de sus palabras de que en última instancia todo periodismo es político (él distingue la función de un periodista de la de un escritor). No dije que el engullidor de escorpiones tenía razón, sino que lo que hacía la Academia de la Historia era un mal precedente. Pero, ¿qué fue lo que dijo Báez Guerrero? Que el General Gregorio Luperón tenía el lisio del abigeato y que era analfabeta, que no son más que mentiras venenosas, porque si Luperón hubiese sido lo que él le atribuye, no es verdad que Eugenio María de Hostos hubiese sido su secretario, el hombre que Bosch dice en “Hostos, el sembrador”, que si alguna vez él llegare a ser alguien, que escribieran en su lápida -que nadie lo ha hecho, ni les interesa hacerlo- que él “nació en La Vega, RD, el 30 de junio de 1909, y volvió a nacer en San Juan, Puerto Rico, a principios de 1938, cuando la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos le permitieron conocer qué fuerzas mueven y cómo la mueven, el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás”, y al final: “Me hubiera avergonzado traicionar a Hostos después de haberlo conocido. Y no lo traicioné. No soy el idealista que él formó; pero sé que, si él viviera, los dos estaríamos en las mismas filas, naturalmente, él como jefe y yo como soldado”.
2.- Luperón, el prócer
Pero no fue sólo E. M. de Hostos que fue secretario de Luperón, sino el prócer puertorriqueño, Dr. Ramón Emeterio Betances, y el poeta Manuel Rodríguez Objío, quien también fuera secretario de Pedro Santana. Y estos hombres honrados y de pundonor no podían ser tan brutos para no darse cuenta de que el general Luperón era un delincuente, como sugiere el sembrador de veneno. Luperón le mandó una carta a José Martí, el apóstol cubano, quien le respondió: General Luperón: sólo un hombre que ame profundamente a su patria y sea un verdadero patriota, habla con las palabras de usted. Desde este momento, General, “usted tiene un asiento permanente en mi corazón”. ¿Y quién es José Báez Guerrero? ¿Cuál es su estatura histórica para arrogarse licencia para estos atrevimientos? Lo que todo el mundo sabe es que es un “lobbista” de la oligarquía sin ninguna ‘calidad’ para juzgar a Luperón, ni a nadie. Pero ahora se despacha diciendo que el gobierno de Bosch fue un desorden y que el golpe de Estado resultó ser la mejor decisión porque Bosch tenía ya hecha su carta de renuncia. Eso, aparte de ser una frescura, es una mentira histórica cuyo fin proteger a los sectores oligárquicos e imperialistas a los que BG ha servido siempre, aunque hoy, gracias a la “democracia suiza de Leonel”, entre Funglode, Consejo de Administración de la CDEEE y el Banco Central, gane alrededor de 1,000,000 de pesos. ¡Qué suerte, brother, mientras los boschistas tragan aire detrás de funcionarios eternos prepotentes que los patean! ¡Pero nadie, tampoco, abre la boca para defender a “su” líder! La cúpula del PLD no tiene idea del desazón que recorre a peledeístas y aliados, a tal punto, que se podría pesar que el objetivo es arrasar las posibilidades de Danilo, debido a estos “foreign”, que reciben –como el ex embajador en Colombia y el ex director del Indrhi y el IAD– hasta elogios del mismo Palacio.
3.- Mentiras, van y vienen
No es verdad que Bosch tenía hecha su “carta de renuncia” a la Presidente cuando el golpe de 1963. Esa es versión calumniosa de Báez Guerrero, que contradice a todos los que estaban presentes. Don Juan se negó a firmar el Acta del Golpe con una fuerza tal advirtió que ni muerto la firmaría. Por eso lo sacaron para una islita del Caribe, luego a Puerto Rico. Don Juan inició la reforma agraria y están los nombres de todos los beneficiados; don Juan elaboró la Constitución más revolucionaria de esta República bananera en 519 años de colonizada. Don Juan ni mató ni robó, y no aceptó nunca nada que fuera en contra de su formación y sus principios. No desordenó, como dice el sicofante, sino que implantó un orden que llevó a este país a una guerra cuando fue roto. Don Juan es un prócer y por eso dijo que sus ideas triunfarán aunque sea después de muerto, no en sus “discípulos”, sino por su propia fuerza. A Báez Guerrero, que muestre la carta de la supuesta renuncia de Bosch en 1963, para que deje de cubrirse de infamia. Y el “peledeísta” que se queda callado, ¡que se vaya al infierno, por traidor!