A la mensualidad que paga la mayoría de los padres en los colegios que admiten a sus hijos autistas, se suma el costo de “la sombra”, una persona con la responsabilidad de brindar apoyo a los educadores y atención personalizada a los niños con esta condición.
“La sombra” suele cobrar entre cinco y nueve mil pesos dependiendo de la calidad del centro educativo.
Ese y otros gastos son los principales escollos que enfrentan los padres al momento de garantizar tratamiento y educación a sus hijos, quienes pese a la inversión avanzan casi siempre “a paso de tortuga”.
Padres de escasos recursos y con ingresos limitados terminan rindiéndose y dejan a sus hijos sin la intervención especializada tan necesaria para mejorar sus niveles de socialización.
Otros se han visto precisados a educarlos ellos mismos en sus hogares y a convertirse en sus terapeutas.
Pesada carga
Una familia de clase media gasta RD$2,500 por la consulta mensual con un especialista y entre RD$700 y RD$1,500 por cada terapia conductual o del habla de apenas 45 minutos (el niño o niña requiere hasta tres terapias semanal para que avance).
A esto se suman RD$8,000 por la mensualidad en el colegio, RD$5,000 si opta por “la sombra” y RD$4,000 de transporte. Sin incluir uniforme, útiles escolares y el material gastable, una familia de este nivel estaría invirtiendo cerca de RD$25,000 cada mes para garantizar sólo terapias y educación a sus hijos.
Una madre de clase media alta reveló a LISTÍN DIARIO que invierte anual alrededor de RD$400,000 sólo en la educación de su hijo con un diagnóstico de asperger. Cuando se trata de una familia de clase alta esos costos podrían hasta triplicarse.
Todavía más. Hay familias que han hecho remodelaciones en sus casas para habilitar un cuarto de terapias y adquirir herramientas y otros recursos que permitan potencializar las habilidades de sus hijos.
Hay padres que también invierten una suma considerable en la dieta especial que llevan sus hijos y en los medicamentos que utilizan para controlar su hiperactividad y conducta agresiva.
Sin embargo, la principal preocupación de los padres es el elevado costo de la educación y las terapias.