La joven madre de las cuatrillizas ya se encuentra en una estrecha habitación sin las más mínimas condiciones adecuadas para las tres recién nacidas que llegaron con ella.
La precaria vivienda es propiedad de una tía llamada Milagros Castro, ubicada en la prolongación Ramón Ortega del barrio marginado Julio Puello de aquí.
La primeriza Gleny Castro Mejía, de 26 años, desde su cama que comparte con sus tres niñas, ya que la cuarta aún permanece ingresada en cuidados intensivos del hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina, está rodeada del hacinamiento que pone en peligro la salud de ella y de sus recién nacidas.
Es notoria la precariedad en que vive la parturienta Castro Mejía, quien describió de precaria su situación económica debido a que su marido, Andrés Inossanya, no está trabajando y apenas se mantiene de las chiripas.
Su llegada aquí, el pasado martes, junto a sus niñas, la retornó a una realidad de pobreza, por lo que clamó al presidente Leonel Fernández y a la primera dama Margarita Cedeño de Fernández para que acudan en su auxilio, a fin de poder atender a sus criaturas que necesitan un cuidado especial.
También pidió el auxilio del director del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), Frank Matos, así como de instituciones privadas ante su precaria situación.