La República 2 Septiembre 2010
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FORMACIÓN
Consorcio adecenta la vida en bateyes cañeros
FRANCISCO OZORIA DESTACA TRANSFORMACIÓN QUE VIVEN LOS OBREROS DE VICINI
Tomás Aquino Méndez
San Pedro de Macorís

La vida en los bateyes es dura y difícil.

Los obreros que se dedican al corte de la caña se desenvuelven en medio de la escasez. Les falta escuelas, centros de salud, lugares de diversión, caminos para llegar a la ciudad, la energía, agua potable y un largo etcétera.

Ese es el drama que conocemos de los bateyes del Consejo Estatal del Azúcar y el 95% de los bateyes donde residen los braceros que se ganan la vida en los cañaverales en el sector privado.

Eso no es secreto.

El obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís, Francisco Ozoria, describe la realidad en la zona cañera y apunta que “la situación es muy grave en el sentido del abandono de los bateyes”.

Sin embargo, esa dramática y tétrica situación, dice el sacerdote, está cambiando, aunque no en todos los bateyes del país.

Dice que al menos ocurre en los que están bajo la tutela de Vicini.

Contraste

Al asomar al batey La Redonda, del antiguo ingenio Boca Chica, del Consejo Estatal del Azúcar, usted siente deseos de no ir más allá de la entrada. Callejones polvorientos y barracones destartalados. Es la realidad que viven las 102 familias que lo habitan.

El rostro de la pobreza se refleja en el caminar cansado de los adultos, la mirada perdida de los jóvenes, y el juguetear inocente de los niños desnudos.

“Aquí lo que hay es hambre mi amigo. El CEA nos abandonó. No hay que hacer, no hay trabajo, no hay escuela... no hay de nada”, expresa Flor Zapata, una de las dos dominicanas que residen entre l00 ciudadanos de ascendencia haitiana.

Aquí no hay escuela. No hay clínica, no hay transporte. La escuela más cercana está en Cayacoita, distante a varios kilómetros

Contraste
Al pasar del batey La Redonda en Boca Chica, al batey Cayacoa del Consorcio Azucarero de Vicini, se observa un gran contraste. De aquella escena miserable y triste, en Cayacoa usted encuentra viviendas higiénicas, niños alegres, escuelas en condiciones, agua permanente y un centro de atención primaria con médicos y enfermeras para el cuidado de la salud.

Sobre ese cambio, el obispo Francisco Ozoria dice: “Lo valoro bien. Bastante bueno.

Creo que ha habido una conciencia de esos empresarios de un mejor trato a las personas que trabajan con ellos”.

Asegura el religioso que Vicini ha demostrado en los últimos tiempos preocupación por la educación, la salud y la vivienda de sus trabajadores, cosa que debe ser ponderada positivamente.

Lamenta, sin embargo, que en el sector oficial no esté ocurriendo lo mismo, debido a que quienes dependen del CEA están pasando calamidades y es como si no tuvieran dolientes”.

Insiste, empero, en los cambios que ha notado en sus recorridos por los bateyes de Vicini. “Sobre todo notamos allí preocupación por las personas. Esto es un proceso positivo que se está dando ahora. No se ha llegado a la plenitud, pero se está dando ese proceso. Nosotros estamos al tanto de eso y lo saludamos”, agregó.

En 46 bateyes, el Consorcio Azucarero tiene bajo su responsabilidad el cuidado y mantenimiento laboral de 6 mil 500 personas. A ellos proporciona, salud, techo y educación.

LA MODERNIZACIÓN ES LA META FINAL
El nuevo Cayacoa, hacia donde pretende llegar el Consorcio Azucarero y que recibe elogios del obispo Francisco Ozoria, se levanta entre lo que fue el batey tradicional. De viejos barracones, donde los braceros vivían “apiñados” y en condiciones precarias, ha pasado a ser un lugar habitable, dotado de calles, viviendas individuales provistas de agua, energía, escuela, subcentro de salud, área de recreación, centro comunal y área infantil.

Francisco Ozoria cree que este es un ejemplo que tiene que ser imitado por los empresarios vinculados con el negocio de la caña y particularmente por el sector oficial que representa el Consejo Estatal del Azúcar.

“Ya es tiempo de que se quede atrás el estado esclavista en que se vive en los bateyes, hay que dar un giro y proveer a estas personas lo imprescindible para vivir decentemente”, indica el religioso al ponderar la transformación llevada a cabo por Vicini.

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