La República 3 Agosto 2008, 9:50 PM
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EL DESAYUNO DEL LISTÍN | JUAN JOSÉ BELLAPART
El Museo Bellapart inaugurará gran muestra de Jaime Colson
ROGELIO ARTURO PELLERANO “TUTURO” INSTÓ A JUAN JOSÉ BELLAPART AL COLECCIONISMO PRIVADO
  • Antonio Gil, Juan José Bellapart, Paula Gómez, Luis Beiro y Yoni Cruz, al terminar el Desayuno de Listín Diario. Al fondo, en el centro, el retrato de Rogelio -Tuturo- Pellerano, gran amigo del coleccionista de origen español.
Luis Beiro y Yoni Cruz

SANTO DOMINGO.- El señor Juan José Bellapart informó que en octubre próximo será inaugurada en el Museo que lleva su apellido la mayor exposición de Jaime Colson que se haya hecho en República Dominicana, con unas 300 obras, todas pertenecientes a su colección privada. Debido a las dimensiones de esta muestra, la misma será acogida en todas las salas del museo.

La información fue ofrecida por el coleccionista en el marco del “Desayuno del Listín Diario” donde participó en compañía de la doctora Paula Gómez Jorge, directora del Museo, y en el transcurso del cual se ofrecieron declaraciones sobre la historia y las actividades que desarrolla ese importante centro cultural.

Cómo surge el coleccionista Con su prodigiosa memoria y su nostalgia a flor de piel, el señor Bellapart señala a don Rogelio Arturo Pellerano, “Tuturo”, ex presidente de la Editora Listín Diario en el período de 1986 a 1992, como la primera persona que lo exhortó a fundar un museo para albergar y exhibir, de manera organizada y permanente, las obras que tenía.

“Fue en un viaje que hicimos a Venezuela, cuando llevaba un cuadro de Plutarco Andújar, un artista dominicano que gustaba mucho en aquella época.

En el mismo avión, Tuturo comenzó a hablarme de la importancia de crear una institución de ese tipo. Y después, él me brindó un buen impulso y apoyo, algo que no podré olvidar”, recordó.

Emocionado y con un sentido de la honestidad propio de un hombre de su estirpe, el señor Bellapart mencionó también a Dionisio Rodríguez y a Cándido Gerón como otros dos grandes “apoyadores” que contribuyeron a que la institución que lleva su nombre sea hoy realidad.

Su experiencia de todos estos años de inversiones y abates a favor de la cultura nacional, los resume con una frase que pudiera servir de referencia para los estudiosos del arte: “Cuando uno comienza a coleccionar obras de arte, no puede despegarse”.

Con suma justeza, Bellapart recuerda que, en el propio año 1960, los dos primeros cuadros que adquirió para su colección fueron precisamente de Dionisio Rodríguez, un pintor dominicano que siempre recordará con aprecio.

Con su acostumbrada sencillez expositiva y gran capacidad analítica, el también propietario de la Agencia Bella, reconoce que: “Yo comencé en el coleccionismo privado por intuición, en el año 1960. Yo no había estudiado arte, pero fui adquiriendo obras de atrás para adelante, o sea, por las más antiguas que eran las que yo buscaba y que fueron muy importantes para la colección del museo”, dijo.

Precisó que aquí los ciclones habían dañado muchas obras y la gente no le daba importancia, “eran muy pocas las personas a las que les preocupaba eso y yo traté de recuperarlas y restaurarlas.

Y me moví en esa vorágine”. Los primeros autores “viejos” que integraron la colección Bellapart fueron “Sisito” Desangles, Leopoldo Navarro, Abelardo Rodríguez Urdaneta y Alejandro Bonilla.

“Esos eran los artistas con que comenzamos y eran los más difíciles de conseguir. Todos eran pintores que habían vivido fuera de la República Dominicana y a través de ellos comenzamos a recuperar todas esas obras”, indicó.

Características
y principios del museo Juan José Bellapart sabe que no es rentable ser coleccionista: “no hay nada que por amor al arte sea rentable, económicamente hablando. Pero la satisfacción que uno recibe cuando ve este museo lleno de niños y jóvenes todos los días aprendiendo de arte y consultando los libros en la biblioteca, es enorme”, dijo.

Cuenta que la mayor satisfacción la recibió una vez que una niña se le acerca y lo “jala” por el pantalón y a viva voz lo llama. Y él cuando se vira para verla, descubre que es su propia nieta que había ido de visita con su escuela: “Esas son las grandes recompensas que tiene esta labor”.

Bellapart repite una y otra vez con orgullo que tanto la entrada al museo como el disfrute de las actividades que allí se desarrollan son de carácter gratuito.

“El Museo Bellapart es privado, pero gratis. Tenemos una política institucional para acercar a los colegios y estudiantes de todos los niveles, y también para que después, los niños lleven a sus padres al museo”, añadió.

Hay varias vallas en la calle anunciando al museo y una de ellas, de gran tamaño, especifica su carácter de gratuidad. Dijo que están promoviendo que la juventud conozca la historia de la pintura dominicana, que los pintores jóvenes opten por las oportunidades de estudios de superación profesional que el museo facilita, producto de sus acuerdos de colaboración internacional, sobre todo en México.

En realidad, muy pocos empresarios en la República Dominicana han hecho un trabajo como ese. La familia León, constituye uno de los pocos ejemplos de personas que han invertido con vehemencia en el arte y la cultura.

Los fondos del Museo Bellapart contienen unas dos mil obras de artistas dominicanos y extranjeros residentes en el país desde finales del siglo XIX hasta el año 2,000 y de las mismas, 300 pertenecen al gran maestro de la pintura, Jaime Colson.

“Tenemos obras de Colson de todas sus etapas”, aseguró. El empresario y coleccionista de arte dijo que posee la colección privada más completa sobre la obra de Colson.

Jaime Colson
Por los años noventa, Bellapart organizó una exposición itinerante de Jaime Colson.

“Hicimos una muestra que se exhibió en las mismas ciudades del mundo donde Colson había residido con el propósito de tratar de encontrar a personas que tuvieran otras de sus obras y las quisieran vender.

Visitamos Barcelona, Alemania, Suiza, México, Italia, Dinamarca, Haití y Cuba y otros sitios y allí buscamos a las gentes y a los técnicos que poseían obras de Colson.

Pero de todos esos lugares, fue en Barcelona donde nos llevamos una gran sorpresa porque descubrimos que Colson tenía allí un mesenas que le resolvía la parte económica de su vida y que cuidadaba toda su obra.

Cuando este hombre fallece, y no tiene descendientes, le deja toda su fortuna a una joven que él había bautizado y que nada sabía de arte. Esa joven se me presenta y me dice que tiene unas obras que no sabe de quién son y cuando los ve, descubre que la mayoría de esas obras eran de Colson.

Todos esos cuadros fueron comprados por el Museo en un proceso que duró unos tres años debido a que ella no quería desprenderse de toda la obra de una vez”, explicó.

Su primer Colson
El señor Bellapart recuerda cómo adquirió su primera obra de Jaime Colson: “El artista era una persona seria y sentimental. Parece que él presentía lo que iba a ser como pintor. Cuando fui a comprarle personalmente el primer cuadro y él me dijo que el precio era de tres mil dólares, comencé a temblar. Pero finalmente le dije: Sí, sí, maestro, está bien, y le pagué esa cantidad”. Eso ocurrió en 1975.

Los apagones
Como a todas las instituciones en República Dominicana, la calidad del servicio que ofrece el Museo Bellapart sufre con los largos apagones en el país.

Sin embargo, este tipo de percance es mínimo debido a las previsiones adoptadas: El local donde se encuentra instalado el Museo, tanto por el tipo de construcción como por su altura, no es un sitio húmedo, sino fresco; las paredes son de concreto ancho, no son abiertas, y esas características son muy importantes para preservar las obras de la colección, a pesar de la falta del fluido eléctrico en determinadas circunstancias”.

De las actividades
Para concretizar algunas de las múltiples actividades de la institución, la doctora Paula Gómez aseguró que “nuestra función es educativa, de acercamiento y compresión de la historia del arte dominicano, de creación de diálogos entre el visitante y la obra exhibida y de abrir más entradas a este maravilloso mundo del arte a través de conferencias, talleres y cursos especializados. Nuestra propuesta es la de un museo vivo y dinámico”.

Explicó que su programa educativo está dirigido a todo tipo de público, amantes del arte, infantil, estudiantil de nivel básico, bachiller y universitario. Mediante los programas mensuales están empeñados en estrechar la distancia entre la práctica artística y el público a través de ciclos de charlas, conferencias y talleres gratuitos.

Especialistas en arte y artistas participan con charlas y talleres permitiendo que los no conocedores del arte vayan despertando y entendiendo este maravilloso mundo.

Luego, para aquellas personas interesadas en profundizar sus conocimientos, ofrecen cursos de historia del arte, apreciación del arte, arte latinoamericano, arte caribeño y el Diplomado en Apreciación del Arte conjuntamente con la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

“ También hemos enviado a jóvenes artistas a México para que conozcan y estudien la historia de la pintura mexicana”, puntualizó, tras precisar que “en septiembre reiniciamos el Taller de Arte Infantil “El Arte es también cosa de niños” con carácter permanente, dos días a la semana”.

Está dirigido a niños de 9 a 13 años. Con novedosas técnicas de apreciación del arte se conduce a los niños en la observación de la obra de arte y la compresión del lenguaje y de la expresión plástica.

También se les guía en cuestiones básicas relacionadas con el proceso creativo, acercándolos al arte y la cultura de una manera lúdica y apoyando el desarrollo de su creatividad.

Como parte de su programa, el Museo Bellapart se suma en septiembre a los eventos de Photoimagen 2008 “Rituales de Identidad”, dedicado a Argentina.

El Museo será una de las sedes de los eventos teóricos en los que participarán artistas afamados como los argentinos Ataulfo Pérez Aznar y Rodrigo Alonzo y las alemanas Valeska Achenbach e Isabella Picini. Una interesante ponencia sobre el derecho de autor estará a cargo del abogado dominicano Amaury Suárez, quien es también fotógrafo.

Culminan las actividades de septiembre con el Conversatorio de los críticos de arte puertorriqueño y dominicano, Ruben Moreira y Danilo de los Santos reflexionarán en torno al Arte Caribeño y la producción artística de Said Musa y Marcos Alegría.

Críticas
Cuestionado sobre las obras recientes de la pintura dominicana, el señor Bellapart señaló que “el pintor dominicano tiene que aprender a seleccionar los colores al estilo europeo porque aquí se usan mucho los colores como decoración, es decir, se crean obras de arte para decorar y esa es una cosa bien distinta, más artesanal que arte”.

Falsificaciones
En varias ocasiones, el señor Bellapart alertó a los coleccionistas de Jaime Colson que tengan mucho cuidado al adquirir cuadros de este artista, ya que muchos de ellos están falsificados.

Para determinar dichas falsificaciones, el Museo Bellapart ha publicado un libro que contiene reproducciones de todas las obras conocidas de Colson, para que los coleccionistas vean que lo que no está incluído en ese libro puede ser falso.

En ese sentido, Bellapart especificó: “A todos los amigos que nos llaman y nos dicen que tienen un cuadro de Colson que quieren comprar, los invitamos al Museo y allí nuestros especialistas se encargan en evaluarlo y en determinar su autenticidad.

Y allí mismo se les recomienda que no lo compren, en caso de detectarse su falsedad. El mercado de las falsificaciones es muy grande. Otro de los artistas a quien le han hecho muchas falsificaciones es Tony Prats”.

Exhortación
Al término del Desayuno, Bellapart hizo una exhortación a la sociedad dominicana: “Nosotros desearíamos que vayan a ver el museo Bellapart. Es gratuito.

Además, si va un grupito de 4, 5 ó 6 personas, podemos asignarles un guía para que haga un recorrido hablado del museo y tengan un conocimiento más amplio; y a los pintores les exhortamos a que antes de dedicarse de lleno a la pintura, hagan el dibujo académico, que es muy importante para la preparación del artista, para que ellos puedan después seleccionar la técnica que quieran a partir de la experiencia que han tenido ya en el dibujo académico”.

DATOS
“Me siento dominicano”

Juan José Bellapart llegó a República Dominicana procedente de su natal Barcelona cuando tenía 16 años de edad. Pensó que iba a permanecer en el país por una temporada y se quedó para toda la vida.

Toda la familia que ha procreado es dominicana aunque él conserva su pasaporte español. Se considera dominicano de pies a cabeza y en honor al cariño que siente por este país ha creado el museo, para que quede como su contribución para las nuevas generaciones.

Antes de dedicarse al negocio de la compra y venta de vehículos y a coleccionista privado, fue empleado de la tienda La Sirena, en la cual pasó todos los departamentos y ocupó diversas responsabilidades.

En esa época la instalación que albergaba a ese centro comercial se encontraba al lado de la sede del periódico La Nación.

El primer “Honda Civic” que vendió fue por el precio de tres mil pesos y era un tipo de vehículo no lujoso, sino de esos modelos dirigidos a las personas que no tenían grandes recursos.

La gran exposición de octubre 2008
Bellapart adelantó: “En octubre próximo, por primera vez, haremos una exposición total con toda la obra de Colson de los fondos del Museo y que abarcará la sede de la institución completa. No utilizaremos cuadros de otras colecciones, sino exclusivamente las que son propiedad del Museo Bellapart”.

Para Juan José Bellapart la premisa cultural tiene mucho que ver con cuestiones de fondo: “Lo que hace un museo no es el edificio, ni la magnitud de sus salas, sino la obra. Ella es lo más importante”, señaló. El Museo Bellapart que ocupa la cuarta planta del edificio de la Agencia Bella, en la avenida John F. Kennedy, esquina Ortega y Gasset, tiene su espacio muy bien distribuido.

Posee una sala de exposición permanente que es la más importante; en ella, el visitante va a conocer lo mejor de la pintura dominicana.

A continuación se encuentra la sala de los pintores extranjeros con un pequeño espacio dedicado para las conferencias y actividades de superación preparada para unas treinta personas.

Después aparecen la biblioteca, las oficinas administrativas y sus almacenes, donde se conservan bajo todos los estándares de calidad, las dos mil obras que integran la colección que abarcan períodos desde principios de siglo hasta el año 2,000, de las cuales, 300 corresponden a la autoría de Jaime Colson: “Hasta ahora, las obras de pintura dominicana que tenemos son hasta el año 2000, pero hemos pensado prolongar esa fecha”.

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