SANTIAGO RODRÍGUEZ.- La muerte a tiros aparentemente por motivos
pasionales de una estudiante de cuarto año del bachillerato a manos de
su profesor, quien hirió de gravedad otro alumno y luego se suicidó, ha
llenado de indignación, tristeza y dolor a residentes en esta
localidad, donde nunca habían sido testigos de una tragedia de esa
magnitud. El hecho de violencia ocurrió en la escuela TV Centro del paraje El Jobo de la sección Palmarejo, en esta provincia.
Aturdidos por la desgracia que les ha tocado vivir, los padres de
Jessica Rodríguez Peralta de 17 años de edad, Rolando Rodríguez y Mery
Peralta, denunciaron que el matador de su pariente, el profesor de
educación física, Manuel María Torres, de 28 años, acosaba
constantemente a su hija.
En la tragedia resultó herido Hendry Arismendy Torres, quien también
cursa el tercero de bachillerato y trató de intervenir para evitar el
suceso.
“El vivía enamorado de mi hija, pero ella no le hacía caso y le decía
que no viniera a esta casa por interés, que lo hiciera por amistad,
porque era su profesor, pero él no quería entender y ya ven, me la
mató”, narró entre llantos el padre de la estudiante. Precisó que por
la radio y la televisión oía y veía a familiares de personas que han
sido víctimas de la violencia que afecta a este país llorar
desconsaladamente, pero que ahora cuando le ha tocado vivir la
tragedia, es que se ha dado cuenta del dolor que se siente cuando se
pierde a un ser querido, por lo que entiende que se debe hacer algo
para detener la ola de violencia en el país.
Lo sucedido
Ramón Darío Rodríguez, director de la escuela básica de El Jobo, a la
que pertenecía el homicida y suicida, dijo que la jóven llegó al centro
educativo enyesada a la 7:45 de la mañana. Subrayó que el profesor le
comunicó que tenía interés de hablar con ella y la estudiante, con
dificultades para caminar, se dirigió al pasillo de la escuela donde
también funciona el liceo, para escucharlo.
“En ese momento, el abrió un bulto que llevaba consigo, sacó un
revólver calibre 38 y le propinó un disparo en el tórax provocándole la
muerte de inmediato”, explicó el funcionario escolar. Sostuvo que el
educador después de herir a la jóven comenzó a disparar
indiscriminadamente y uno de los disparos alcanzó a Arismendy Torres, y
luego se suicidó de un balazo en la cabeza.
Rodríguez añadió que en reiteradas ocasiones llamó la atención al
profesor porque tenían noticias de que asediaba a las alumnas, sobre
todo a Jessica de la que estaba enamorado.
“Le decía que se cuestionara porque los educadores tenemos que ver a
los alumnos y alumnas como nuestros hijos e hijas, pero el no hacía
caso”, indicó, tras precisar que por su mal comportamiento estaba
pensando amonestarlo, pero que en eso llegó la tregedia que hoy ha
consternado a toda la zona.
Entre los compañeros de trabajo y estudiantes del liceo llamó mucho la
atención el hecho de que el educador se ausentó del plantel el pasado
martes, sin presentar una excusa a la dirección y para muchos al
parecer lo hizo porque estaba planificando la tragedia.
Tras enterarse de lo sucedido, una multitud enfurecida trató de quemar
el cuerpo moribundo del profesor homicida y suicida, pero algunos
compañeros de trabajo y la Policía lo impidieron. De inmediato el
hombre fue llevado al Hospital Público “San Ignacio” de Santiago
Rodríguez, pero según las versiones, murió en el trayecto.
LAS CARTAS
El matador y suicida dejó varias cartas, una dirigida a los padres de
la estudiante, otra a su hermano y la tercera a una amiga de la
víctima. En la que dirigió a los progénitores de Jessica, expresó que
no le importaba que piensen todo lo mal de él y que hoy (ayer) es el
único día que tenía razón porque cometí el error más grande de mi vida.
“Nuca creyeron en el amor que le tenía a Jessica y se llevaron de la
gente que sólo querían hacerme daño y lo lograron, sé que es una
terrible pérdida, pero nada, ella me amaba, pero por lo que ustedes le
decían lo negaba, perdónenme y a Dios para siempre”, dice en su misiva
que dejó manuscrita.
En la carta dirigida a su hermano le pide perdón por lo que hizo y pide
que no juzguen a nadie por su acción. “El único culpable es el amor y
Jessica es y por siempre será el amor de mi vida”, escribió a su
hermano el educador, a quien le pide ser enterrado con música y que
cuide a su mamá.
En otra carta dirigida a una amiguita de la jovencita, el profesor
Manuel María Torres la culpa de todo lo ocurrido, al manifestar que era
quien le metía cuentos para que Jessica se desencantara de él, porque
presumiblemente era chiquito y feo.