Ficha técnica: País: Corea del Sur. Año: 2011. Duración: 133 minutos. Director: Lee Hwan Kyung. Guión: Kim Hwang Sung, Lee Hwan Kyung y Kim Yung Suk. Reparto: Cha Tae Hyun, Yoo Oh Sung, Park Ha Sun y Kim Soo Jung.
Sinopsis: Un joven apostador ilegal de carreras de caballos sufre un accidente en el cual muere su esposa, y él queda con un trauma que poco a poco le hace perder la visión. Se retira con su pequeña hija a un remoto rancho en la isla de Jeju. Allí conoce a un caballo violento que cojea, y comienza a entrenarlo.
I
El actor surcoreano Cha Tae Hyun es conocido en el país. Su trabajo en la comedia dramática “Scandall Markers”, exhibida durante el Ciclo de Cine Coreano en Santo Domingo (2011) dejó una grata impresión. El pasado año, este actor protagonizó una nueva cinta del mismo género, “The Champ” es un filme destinado al más amplio público y donde su protagonista se mueve a sus anchas delante de la cámara. Su histrionismo sabe transmitir al espectador momentos de tensión, junto a risas espontáneas. Aquí no hay “pujos”, ni teatralidad, ni sobreactuación. Sí hay mucho cine que hace pensar, entre diversión y diversión.
De su parte, el director Lee Hwan Kyung sacó con dignidad artística un producto comercial que, como toda cinta coreana de la posmodernidad, no se queda solamente como un simple espectáculo de entretenimiento.
Lee sabe muy bien que hoy en día, una buena película no solo se consigue con un buen guión, sino con el trabajo del casting.
En este caso reunió a un selecto grupo de actores coreanos no solo por la depurada trayectoria profesional, sino por las posibilidades de sacar con rigor los personajes para los cuales fueron elegidos. El trabajo del casting es tal vez el más difícil toda vez que implica un riesgo que una vez tomado, no tiene marcha atrás. En este proceso selectivo de figuras, Lee dio en el blanco. Solamente por ver salir el alma de estos hombres y mujeres dentro de un guión hilvanado con aplomo y visión estética, vale la pena su disfrute.
“The champ” es una historia real llevada al cine, una historia que saltó sobre los esquemas del deporte para convertirse en un drama sobre el triunfo de la voluntad sobre las limitaciones físicas. Esta historia conmovió a la sociedad coreana, y su significado todavía pende en el sentir nacional. Voluntad humana y voluntad animal se unieron para convertirse en el eje de este filme que no pasará inadvertido.
Su puesta en escena, sin ser ampulosa, evidencia una mano dominante en los principios de la técnica cinematográfica.
Lo demuestra, además, con el manejo de la cámara siempre en posición demostrativa, en los escenarios naturales preparados como realidad vigente, la edición precisa, sin chapucerías, y esa banda sonora que llama la atención al más variado público por la calidad instrumental de esa música que hace coincidir vida con eficacia sonora y sutileza ambiental.