Entretenimiento 28 Abril 2012
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DESDE LA ÚLTIMA BUTACA
Poongsan
Luis Beiro
luis.beiro@listindiario.com

Ficha técnica.
País: Corea del Sur. Año: 2011. Duración: 121 min. Director: Juhn Jaihong. Guión: Kim Ki-duk. Reparto: Kye Sang Yoon, Gyu-ri Kim, Kim Jong-soo, Han Gi-Joong, Choi Moo-Seong, y Yong-geun Bae. Sinopsis: Un misterioso personaje se dedica a sacar objetos valiosos y personas desde Corea del Norte hacia el Sur. Un día es contratado para sacar de Pyongyang a la esposa de un influyente agente desertor.

I

Juhn Jaihong (1977) vuelve a poner en escena un guión de Kim Ki-duk. Luego de “Beautiful” (2007, para muchos la segunda parte de “Time”, 2006), el maestro asiático le escribe a su alumno aventajado una historia sobre un tema recurrente de la historia de Corea, temática que él mismo trató en “El guardacosta”.

“Poongsan” es un filme empeñado en denunciar los puntos vulnerables que se ocultan del otro lado de cada país de esta península asiática. Con mirada crítica y pasión demoledora, Jaihong explora las fisuras de dos sociedades antagónicas a través de elementos como la ineficacia policial, la manipulación estatal, el acoso de la contrainteligencia, el tráfico de influencias, el abuso de poder, la inobservancia de la ley, los descontroles oficiales y la ausencia de solidaridad ante la tragedia humana.

Esta mirada al lado oscuro de las dos Coreas es el centro de esta historia donde el guión de Kim Ki-duk explora el alma nacional a partir de la crítica a los sistemas políticos. Es un filme donde sus protagonistas pasan del reordenamiento a la angustia, no solo por el grado de afinidad que logran a partir de la supuesta aventura que los une, sino por el valor de los sentimientos cuando el hombre y la mujer sobreviven en condiciones difíciles y reencuentran el camino de la sinceridad dentro de ellos mismos, camino que los une como personas en perspectivas y desenlaces.

Estamos en presencia de un guión que constituye la nota descollante de esta película donde todo se dice o se insinúa con naturalidad asombrosa y rigor humanístico.

El guión incluye varios temas que parecen no guardar conexión entre sí, algo peculiar en la escritura de Kim KI-duk.

Sin embargo, Jung Jaihong no le teme a las trampas de su maestro y aquí las enlaza con elegancia. Logra un trabajo descriptivo lleno de sorpresas y estigmas. Jung Jaihong tampoco vacila ante las sospechas ni tiembla al ofrecer ciertas cartas de un final no previsible, porque su proyecto artístico no se basa en la incertidumbre que provoca la lucha entre el bien y el mal, sino en un recorrido visual que encuentra transparencia en los haces de luz, y donde fustiga, de manera constante, el sentimiento de culpabilidad.

“Poongsan” parte de un guión que nos atrapa por su coherencia y honestidad; un guión con un ritmo impresionante que hace que el espectador no pierda el interés en el metraje. Ese guión va acompañado de una puesta en escena equilibrada, nada ampulosa y provista de elementos que descuellan por su elegancia artística, como pueden ser la música y la fotografía.

No hay piedad para los personas, sino un individualismo salvaje que los devora. Todos pretenden su verdad sin pensar en los profundos abismos del ser. Esa es, a grandes rasgos, la gran incógnita que debemos enfrentar.

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